Editorial – Sexualidad humana

La sexualidad es un hecho complejo. El ser humano, como especie, es un ser sexuado; esto quiere decir que, de una parte, existen diferencias anatómicas entre los machos y las hembras y, de otra, que la reproducción de la especie se hace con la participación de ambos sexos, característica que se comparte con muchos otros seres de la naturaleza.

En los animales, y también en el ser humano, el hecho de que un individuo sea macho o hembra está determinado por factores genéticos y biológicos. En los animales, ser macho o hembra determina de manera instintiva comportamientos típicos para los individuos de cada uno de los sexos en cada especie. Por esto, cuando un animal alcanza la madurez biológica que la habilita para la reproducción despliega los comportamientos pertinentes que culminan en el apareamiento y la reproducción.

En los humanos la situación es diferente y de una mayor complejidad; puede decirse que su comportamiento no responde a una determinación instintiva y que no existen comportamientos típicos para cada sexo. Cada sociedad define, de manera implícita o explícita, lo que considera propio del sexo masculino y del femenino.

Además, y esto es lo específico del ser humano, cada persona construye a lo largo de su proceso de desarrollo una historia individual en la que estructura de manera progresiva, según sus vivencias y experiencias, su relación personal con el hecho de ser hombre o ser mujer, el tipo de orientación de su apetencia sexual y la condiciones que le serán necesarias para lograr su satisfacción. Todo ello da lugar a una gran cantidad de diferencias entre las personas, que pueden apreciarse tanto en el campo de lo que se considera normal como en el de lo que se considera anormal

La sexualidad humana evoluciona y se estructura dentro de vínculos de afecto significativos, fundamentalmente con los padres, y es de este modo como adquiere sus características propias y como se define la orientación del impulso sexual.

Debe tenerse en cuenta que estos vínculos incluyen elementos que se establecen antes del nacimiento, ya que cada uno de los padres tiene su historia personal, sus propias actitudes y deseos, que determinan la forma como desea, espera y recibe a su hijo. Esto muestra que la sexualidad humana no es instintiva, sino que es algo histórico, es decir, algo que cada persona construye poco a poco, en función de su propia historia y de la historia de sus padres, con influencia de la sociedad y la cultura.

Adolfo León Ruiz Londoño
Psicólogo
Profesor – Universidad de Antioquia

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