Editorial – Los valores

El comportamiento humano está regido por unos principios que se denominan valores. Estos valores son un producto de la cultura y de la sociedad. Su transmisión se inicia en el hogar, promovida por el ser y el hacer de los padres y los adultos significativos para el niño o niña; más tarde, la escuela amplía y fortalece dichos valores para incorporarlos tanto al funcionamiento individual como al social.

Dentro del proceso de desarrollo infantil, es fundamental para el niño y la niña encontrar un referente normativo que les permita, mediante un adecuado proceso de autocrítica, adquirir una capacidad de razonamiento sobre sus propias acciones y la formación de un juicio de valor sobre las mismas, para poder evaluar si sus comportamientos se ajustan o no a los lineamientos morales y éticos que la cultural y la sociedad han definido como deseables.

Cada grupo social establece su propia escala de valores con base en lo que se considera ejemplar para el funcionamiento social. Una clasificación de los valores, propuesta por Max Scheller, incluye los valores sociales, económicos, éticos, religiosos, vitales y estéticos, entre otros. De acuerdo con lo anterior, la lista de valores puede llegar a ser muy amplia, pero en nuestro concepto, existen algunos que se consideran absolutamente necesarios para un adecuado funcionamiento social.

Entre ellos están: la amistad, la justicia, la lealtad, la honestidad, la tolerancia, la disciplina, la ternura, el respeto, la solidaridad y la paz.

Tengamos muy en cuenta que en el proceso de inculcar valores, el ejemplo arrastra y, como bien lo anotó el pensador norteamericano R.W Emerson, “lo que eres habla tan duro, que no se te escucha lo que dices”.

Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra puericultor