Editorial – Los deportes y su hijo

Academia Americana de Pediatría

Ya sea en una cancha, en una piscina o en un gimnasio, cada vez son más los niños que están participando en deportes competitivos. Los deportes ayudan a los niños y a las niñas a estar en forma y a sentirse bien consigo mismos. Sin embargo, hay algunos asuntos de importancia que los padres deben tener en cuenta al inscribir a sus hijos en esta clase de actividades.

Las siguientes son respuestas a preguntas comunes de los padres acerca de los deportes y sus hijos. Hable con el pediatra si tiene cualquier otra pregunta o inquietud.

¿A qué edad debe mi hijo comenzar a participar en actividades deportivas?

Antes de la edad escolar, el mejor modo de que un niño se mantenga sano y físicamente activo es a través del “juego espontáneo” y sin estructura. Para los que están en edad preescolar, las clases “deportivas” que hacen énfasis en la diversión son una forma excelente de introducir el atletismo sin el ánimo de competir. La mayoría de ellos están listos para participar en equipos deportivos organizados a partir de los seis años, aproximadamente. Esta es la edad en la que ya son capaces de seguir instrucciones y entender el concepto de trabajo en grupo. Entre tanto, para los deportes de contacto físico es adecuado comenzar alrededor de los ocho años de edad.

Tenga en cuenta que todos los niños son individuos únicos. Ellos crecen y maduran a ritmos diferentes. La edad, el peso y el tamaño no deben ser los únicos factores para tener en cuenta al decidir si su niño está listo para practicar un deporte. El desarrollo emocional también es importante. No es recomendable forzar a un niño a que practique un deporte o competencia para la que no esté física ni emocionalmente listo. Permita que participe solo si manifiesta verdadero interés y si usted cree que está preparado para tal actividad. Recuerde: la mayoría de los niños practican un deporte para divertirse.

¿Deben los niños y las niñas practicar deportes juntos?

Hasta la pubertad pueden hacerlo porque suelen tener un tamaño y peso similares. Después de esta etapa, la mayoría de los niños son más fuertes y grandes que la mayoría de las niñas, por lo cual, ya no deberían competir unos contra otros en un gran número de deportes. Sin embargo, si no hay un equipo de niñas en determinado deporte, se les debería permitir que participaran en el equipo de los niños (de hecho, es ley en algunos países).

¿Cuáles son los riesgos de lesiones?

Todos los deportes tienen riesgo de causar lesiones; algunos más que otros. En general, cuanto más contacto haya, mayor es el riesgo de causarlas.

La mayoría de las lesiones deportivas involucran tejidos blandos del cuerpo, no los huesos en sí. Solo alrededor de un 5% son fracturas de huesos. Sin embargo, en los niños, las áreas donde crecen los huesos son las que tienen mayor riesgo de sufrir lesiones durante la fase rápida de crecimiento de la pubertad.

Los principales tipos de lesiones deportivas son torceduras (lesiones en los ligamentos) y esguinces (lesiones en los músculos). Muchas son causadas por el exceso de la actividad deportiva, es decir, cuando el niño exagera (por ejemplo, cuando hace demasiados lanzamientos de pelota). Esto ejerce tensión sobre los tendones, las articulaciones, los huesos y los músculos, con el riesgo de causar daño.

¿Cómo se puede reducir el riesgo de lesiones?

Los siguientes son algunos modos de ayudar a reducir este riesgo:

  • Usar el equipo adecuado. Los jugadores deben utilizar elementos de protección apropiados, tales como almohadillas (para el cuello, los hombros, los codos, el pecho, las rodillas y las espinillas), cascos, protectores para la cara, bucales y testiculares, y/o gafas protectoras.
  • Incrementar la flexibilidad. Los ejercicios de estiramiento antes y después de los juegos pueden ayudar a aumentar la flexibilidad de los músculos y ligamentos que se utilizan en la actividad deportiva.
  • Fortalecer los músculos. Los ejercicios de acondicionamiento durante los entrenamientos y antes de los juegos pueden ayudar a fortalecer los músculos que se emplean en la actividad deportiva.
  • Usar técnicas apropiadas. Es importante hacer énfasis en las técnicas apropiadas durante la temporada de juegos.
  • Hacer pausas. Los períodos de descanso son importantes durante los entrenamientos y los partidos para reducir el riesgo de lesiones por la actividad exagerada.
  • Jugar con precaución. Para prevenir lesiones del cráneo y la espina dorsal, debe haber reglas estrictas que impidan a los deportistas deslizarse de cabeza (en béisbol y softball), hacer contacto con la cabeza (en fútbol americano) y hacer choque corporal (en hockey sobre hielo).
  • Suspender el entrenamiento o competencia si hay dolor.
  • Evitar lesiones por calor. El hacer ejercicio excesivo cuando la temperatura y la humedad son altas, ocasiona lesiones o enfermedades provocadas por el calor. Estas son algunas de las reglas que se deben tener en cuenta para realizar, en forma segura, ejercicios en lugares calurosos:
    • Beber una abundante cantidad de líquidos apropiados antes, durante y después del ejercicio o juego.
    • Reducir o detener el entrenamiento o la competencia durante los períodos en que una combinación de calor excesivo y humedad alcanza niveles peligrosos.
    • Usar ropa liviana.
  • También es importante que el pediatra le haga un chequeo físico completo a su hijo antes de participar en cualquier deporte. La mayoría de los equipos deportivos organizados exigen un examen antes de que el niño pueda jugar. Estos exámenes no están diseñados para impedir la participación del niño, sino para comprobar que goza de buena salud y puede intervenir en el juego sin correr peligro.

¿Qué debo hacer si mi hijo quiere dejar de practicar deporte?

A veces el niño pierde interés en practicar un deporte, encuentra otro que le atrae más o sigue a sus amigos en una nueva actividad. Si su hijo quiere dejar el deporte, obtenga toda la información posible y hable con él para averiguar sus razones. Podría tratarse de una razón simple, tal como no llevarse bien con el entrenador o estar frustrado porque lo dejan en la “banca” y no le permiten jugar. Si este es el caso, hable con el instructor para tratar de resolver el problema. Base su decisión en lo que el pequeño dice y lo que usted percibe. Aunque no es adecuado que el niño se acostumbre a abandonar las cosas cuando se ponen difíciles, el “aguantarlas” puede no ser la respuesta apropiada.

¿Cómo se puede prevenir el estrés relacionado con los deportes?

La principal fuente de estrés en los deportes es la presión de ganar. Tristemente, muchos entrenadores y padres ponen esta meta por encima de todo lo demás. Los atletas jóvenes deben ser juzgados por el esfuerzo que hagan y no simplemente por ganar una competencia. Deben ser recompensados por dar lo mejor de sí mismos y por mejorar sus destrezas en lugar de castigarlos o criticarlos por haber perdido.
Recuerde: un niño prefiere jugar en un equipo que pierde a menudo que estar sentado en la banca de un equipo que gana la mayoría de veces.

Consejos para reducir el estrés relacionado con la actividad deportiva de su hijo:

  • Busque programas positivos. Evite colocarlo en un programa cuyo enfoque sea “ganar a toda costa” o en uno intensivo para estrellas que juegan 4 a 5 veces por semana.
  • Conozca a los entrenadores. Aléjese de aquellos que sean abusivos o demasiado exigentes con cualquier niño.
  • Busque un buen ajuste. Cerciórese de que su hijo juegue con niños y contra niños de su mismo grupo de edad y de habilidades similares.
  • Busque ayuda. Ayúdelo a mejorar sus destrezas con prácticas adicionales, campamentos deportivos o con la colaboración de alguien más.

Si su niño está demasiado estresado, ya sea por su actividad deportiva o por otras razones, como la escuela o el hogar, podría ser necesario retirarlo del deporte. Entre los signos de estrés figuran la pérdida del apetito, dolor de cabeza o vómitos, así como la depresión, dormir más de lo habitual y tener una actitud de cansancio o de retraimiento.

El aprender a sobrellevar el estrés es parte importante del crecimiento. El deporte puede ayudar a un niño a sobrellevarlo. Esta es una de las razones por las que los pediatras animan a los niños a practicarlo.

Si el niño saca malas calificaciones ¿debe impedírsele practicar un deporte?

En la mayoría de los casos, la respuesta es no. Un niño que tiene dificultades en la escuela sigue necesitando de los beneficios del ejercicio, la competencia y el sentido de logro. Los deportes podrían ser el único lugar en el que él se sienta triunfador y sería peligroso dejarlo por fuera de esta fuente de éxito.

Si un niño no está teniendo un buen rendimiento escolar, cerciórese de que no hay otras causas, tales como conflictos con una tarea, otras obligaciones o demasiada televisión. Si usted siente que el pequeño simplemente no estudia lo suficiente, puede decirle que solo podrá jugar si sus calificaciones mejoran. Pregúntele cómo puede ayudar a mejorar su rendimiento escolar.

No deberá usarse la información contenida en esta publicación a manera de sustitución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Es posible que haya variaciones en el tratamiento, las cuales su pediatra podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.