Editorial – La complacencia excesiva

Niño con regalo

Un obstáculo para la buena crianza

La crianza de los hijos despierta en los padres con frecuencia tensiones y ansiedades, derivadas del temor a equivocarse durante este apasionante proceso y del hecho de que no existan reglas fijas para acompañarlo. Es así como surgen inquietudes sobre la mejor forma de cumplir con esta importante misión y cómo lograr además que sus hijos sean felices.

Lo anterior adquiere tanta importancia en la vida de los padres, que la felicidad del hijo es un determinante que condiciona la felicidad de sus progenitores.

Con frecuencia se escucha el concepto de padres de familia, quienes afirman que ante todo “queremos que nuestros hijos tengan todo lo que nosotros no tuvimos” como intención manifiesta en el proceso de crianza, lo que ha llevado –de acuerdo con reconocidos expertos- a una sobrevaloración de la felicidad como fin único en la vida, mucho más que como aspiración o proceso.

Este persistente propósito con frecuencia nos hace olvidar como padres que la vida de los seres humanos está compuesta, además de alegrías y satisfacciones, también por frustraciones, duelos y renuncias que en su discurrir necesariamente aparecerán, y que el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es acompañarlos para que adquieran desde temprano en sus vidas, la fortaleza necesaria para poder afrontar con éxito dichas adversidades.

De lo anterior podemos deducir cómo el enfoque de la complacencia excesiva, con la satisfacción de todos los deseos y caprichos de los hijos, va a generar en ellos limitaciones muy grandes para hacer soportable el fracaso y tolerable la frustración, que necesariamente aparecerán en algún momento del discurrir de sus vidas.

Es necesario inculcar en los hijos la vivencia de que en la realidad cotidiana hay que aprender a esperar las gratificaciones y que se siente satisfacción cuando para obtener las cosas que se desean, se ha tenido que trabajar y sacrificarse ofreciendo lo mejor de cada uno, promoviendo así en ellos el desarrollo de la perseverancia y la creatividad, elementos necesarios para el éxito en su proceso vital.

El mensaje que queremos dejar a los lectores es muy claro: ofrezcamos a nuestros hijos el amor incondicional, el estímulo permanente y la complacencia suficiente (no excesiva), que les permita capacitarse para crecer y afrontar la vida con alegría y entereza.

Algunas recomendaciones para este cometido pueden ser:

  • No haga por su hijo lo que él sea capaz de hacer solo
  • Evite al máximo la sobreprotección, puesto que genera en el niño sentimientos de minusvalía que afectarán su autoestima.
  • Estimule en el niño la creatividad para que esta se convierta en elemento determinante para el afrontamiento asertivo de los problemas.
  • Inculque en sus hijos el concepto de que en el juego de la vida se gana y se pierde y ayúdeles a afrontar con entereza ambas situaciones.