Editorial – El compromiso sagrado

Hijo: si quieres amarme bien puedes hacerlo
tu cariño es oro que jamás desdeño,
mas quiero comprendas que nada me debes
soy ahora el padre, tengo los deberes.

Nunca en mis angustias por verte contento
he trazado signos de tanto por ciento.

Ahora pequeño, quisiera orientarte
mi agente viajero llegará a cobrarte,
será un hijo tuyo, gota de tu sangre
presentará un cheque por cien mil afanes.

Llegará a cobrarte
y entonces mi niño como un hombre honrado
a tu propio hijo deberás pagarle.

Rudyard Kipling
Premio Nobel de literatura 1907