Editorial – Decálogo del buen trato

  1. A todos nos encanta que nos traten bien. Eso nos predispone a ser “buenas personas”. Comience usted a tratar a su hijo como quisiera que él lo tratara a usted.
  2. Elija con cuidado las palabras para hablarle a su hijo, pues estas pueden ser flechas que hieren o manos firmes que guían y acarician.
  3. Escuche cuando su hijo habla, prestando atención a lo que dicen sus palabras, pero sobre todo a sus sentimientos.
  4. Usted puede expresar su enojo o descontento a su hijo sin necesidad de agredirlo.
  5. Revise bien los sentimientos que lo impulsan a expresarle algo a su hijo, para que sus gestos o el tono de su voz no contradigan lo que dicen sus palabras.
  6. Muestre interés por las iniciativas de su hijo. Piense que seguramente usted también se sentirá a gusto cuando alguien se interesa por las suyas.
  7. Cuando quiera que su hijo entienda lo que usted le dice o lo que le pide, tómese el tiempo necesario para explicarle de manera clara, sencilla y amorosa.
  8. Revise con atención la opinión que usted tiene de su hijo, porque eso influye, sin que usted se dé cuenta, en la forma como usted lo trata y como él le responde.
  9. Antes de exigirle algo a su hijo, póngase en el lugar de él y piense bien si está de acuerdo con sus capacidades, si es algo que usted mismo haría.
  10. Déjese conquistar por la ternura de su travieso hijo. Descubrirá que es la mejor manera de llegar a su corazón y lograr que muestre siempre la riqueza que hay en su interior.

María Piedad Puerta de Klinkert
Grupo de Puericultura – Universidad de Antioquia