Diversión bajo el sol: proteja a su bebé

Tomar el sol sin precauciones puede traer graves consecuencias para la piel. 

American Academy of Pediatrics

Los días cálidos y soleados son maravillosos. Es muy agradable sentir el sol en la piel. Pero esta grata sensación puede traer malas consecuencias para usted, su familia y, especialmente, para su bebé. Lea este artículo antes de llevar a su bebé al parque, a la playa o incluso al jardín trasero. Le ayudará a enterarse de cómo proteger a su familia entera y desarrollar hábitos para cuidarse del sol que pueden perdurar de por vida.

El cáncer de piel y el sol

El sol nos proporciona energía a todos los seres vivientes, pero también puede hacernos daño. Los rayos ultravioletas del sol pueden causar quemaduras y cáncer de la piel.

El sol es la causa principal del cáncer de la piel, la forma de cáncer más común en los Estados Unidos, donde se calcula que habrá un millón de casos nuevos este año. El cáncer de la piel puede presentarse, y de hecho se presenta, en niños y adultos jóvenes, pero la mayoría de la gente que lo contrae es de mayor edad. A la gente mayor le da cáncer de la piel porque ya ha estado demasiado expuesta a los rayos dañinos del sol. La piel queda afectada con cada quemadura de sol y cada bronceado año tras año.

Todos los tipos de cáncer de la piel son dañinos y algunos, especialmente el melanoma maligno, pueden ser mortales si no reciben tratamiento. El melanoma maligno es el segundo tipo de cáncer más común que afecta a las mujeres de 25 a 34 años de edad. La exposición al sol durante la niñez temprana y la adolescencia contribuye a la incidencia de cáncer de la piel.

No exponga a su bebé

La piel de su bebé es muy delicada y depende de usted protegerla. Las quemaduras de sol duelen y, además, pueden causar deshidratación y fiebre. Demasiadas quemaduras de sol y una exposición excesiva a este pueden causar, con el paso de los años, no solamente cáncer de la piel, sino también arrugas y cataratas en los ojos.

La mayoría de la exposición que tenemos al sol –entre un 60 y 80%– ocurre antes de cumplir los 18 años de edad. Eso se debe a que los niños pasan más tiempo en espacios al aire libre que la mayoría de los adultos, especialmente durante el verano.

Los riesgos de quemarse con los rayos ultravioleta

En varios estudios de investigación se ha demostrado que dos o más quemaduras de sol con ampollas durante la niñez o la juventud pueden aumentar el riesgo de sufrir cáncer de la piel en años futuros. Por esto, es muy importante proteger a los bebés y niños de las quemaduras de sol.

  • La piel sensible de los bebés es más delgada que la de los adultos y, por tanto, se quema al sol más fácilmente. Incluso los bebés de piel más oscura necesitan protección.
  • Depende de usted proteger a su bebé. Él no puede decirle si tiene demasiado calor o si el sol lo está empezando a quemar. Tampoco puede irse a la sombra para prote- gerse del sol sin su ayuda.

Consejos claves

Siga estas reglas simples para proteger a su bebé de las quemaduras de sol ahora y así prevenir el cáncer de la piel en el futuro:

  • Los bebés de menos de seis meses de edad deben estar fuera del alcance de la luz directa del sol. Ponga a su bebé bajo la sombra o bajo un árbol, sombrilla o la capota de su cochecito.
  • Vista a su bebé con ropa que le cubra el cuerpo, como unos pantalones largos cómodos y ligeros, una camisa de manga larga y un sombrero de ala ancha que le cubra la cara y las orejas.
  • Seleccione ropa hecha de tela de tejido cerrado. Esta tela normalmente protege más que la ropa de tejido más abierto. Si no está seguro(a) de lo cerrado que es el tejido de una tela, póngala frente a una lámpara o ventana y vea cuánta luz pasa por la tela. Mientras menos luz, mejor. La ropa de algodón es fresca y protege contra el sol.

• Al ponerle a su bebé un gorro con visera, asegúrese de que esté hacia adelante para que le proteja la cari- ta. También es conveniente que use anteojos de sol infantiles con filtro contra los rayos ultravioleta (UV).

No olvide…

  • Los rayos del sol son más intensos entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m. Trate de mantener a su bebé fuera de la luz del sol durante esas horas.
  • Los dañinos rayos ultravioletas del sol pueden rebotar en la arena, la nieve o el concreto, así que tenga cuidado especial al estar en áreas donde haya ese tipo de materiales.
  • La mayoría de los rayos del sol pueden pasar a través de las nubes en un día nublado; por esta razón, use protección contra el sol incluso durante los días nublados.

El protector solar

Adquiera un protector solar o loción con filtro solar para niños. A los bebés de menos de seis meses de edad se les puede untar protector en áreas pequeñas del cuerpo, como la cara y la parte trasera de las manos, si no se les puede poner ropa adecuada y no hay sombra suficiente. Si su bebé tiene más de seis meses de edad, ponga a prueba el protector solar en la espalda del niño para ver si tiene alguna reacción antes de ponérsela en todo el cuerpo. Aplíquesela cuidadosamente alrededor de los ojos, evitando los párpados. Si su bebé se restriega los ojos y le entra protector solar, límpiele los párpados y la cara con un paño húmedo. Si el protector solar le irrita los ojos, use una marca diferente, un aplicador sólido de protector solar, o un protector solar con dióxido de titanio y óxido de zinc. Si le da salpullido, llévelo al pediatra.

Al seleccionar un protector solar busque las palabras “amplio espectro” en la etiqueta. Eso significa que ofrece protección contra la radiación provocada por los rayos ultravioleta A y B (UVA y UVB). Los protectores solares con factor de protección (SPF) 15 son adecuados en la mayoría de los casos.

Use suficiente protector solar y aplíquelo bien, asegurándose de cubrir todas las áreas expuestas, especialmente la cara, nariz, orejas, pies y manos del bebé, e incluso la parte trasera de las rodillas. Póngaselo 30 minutos antes de salir al sol, puesto que debe pasar algún tiempo para que tenga efecto en la piel. Aplique el protector solar con frecuencia, especialmente si su bebé juega en el agua. El óxido de zinc, un protector solar muy efectivo, puede usarse como protección adicional en la nariz, las mejillas, la parte superior de las ore- jas y los hombros.

Recuerde…

  • Los protectores solares deben usarse para protegerse del sol y no como pretexto para asolearse por más tiempo.
  • Evite las quemaduras de sol, estas pueden ser muy peligrosas para el bebé.
  • Si su bebé sufre de una quemadura de sol y tiene menos de un año de edad, comuníquese con su pediatra inmediatamente; una quemadura de sol severa es una emergencia. Si el bebé tiene más de un año de edad, avísele a su pediatra si tiene ampollas, dolor o fiebre.
  • Mantenga hidratado a su bebé, y en caso de sufrir una quemadura de sol, dele jugo o agua para rehidratarlo.
  • Las compresas de agua fría podrían ayudar a que el bebé sienta alivio en la piel.
  • No le ponga lociones medicinales en la piel, a menos que se lo recomiende el pediatra.
  • Mantenga al bebé fuera del alcance de la luz del sol hasta que su que- madura sane por completo.

Sea un buen ejemplo a seguir

Establezca la costumbre familiar de protegerse del sol. Su niño nece- sita de usted para protegerse contra las radiaciones y las quemaduras provocadas por su alta exposición al sol. Puesto que los bebés aprenden imitando a los demás, usted puede dar el mejor ejemplo y protegerse a sí mismo. Enséñeles a todos los miembros de la familia cómo cui- darse la piel.

Mitos acerca del sol

Mito: un bronceado es bue- no para su bebé.
Realidad: el bronceado es un signo de daño de la piel.

Mito: los bebés no sufrirán quemaduras de sol en los días nublados.
Realidad: la mayoría de los rayos del sol pasan a través de las nubes y pueden cau- sar quemaduras.

Mito: el aceite de bebé es una buena loción para el sol.
Realidad: el aceite de bebé hace que la piel se queme con mayor rapidez y no ofrece protección en lo absoluto.

Mito: los bebés necesitan las vitaminas del sol.
Realidad: una dieta balanceada y apropiada, así como una mínima exposición al sol, le proporcionarán a su bebé todas las vitaminas necesarias.

©No deberá usarse la información contenida en esta publicación a manera de sus- titución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Podría haber variaciones en el trata- miento, las cuales su pediatra podrá recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.