Dificultades en el desarrollo de la sexualidad de niños, niñas y adolescentes

Dificultades en el desarrollo de la sexualidad de niños, niñas y adolescentes

El desarrollo sexual de los niños sigue algunos patrones que se han observado mediante disciplinas como la Psicología, la Pedagogía y la Medicina. Este desarrollo puede tener algunas dificultades que tienen que ver con las dinámicas familiares, los factores culturales y las características de las sociedades modernas.

Permanencia en la cama de los padres
Una de las primeras dificultades que ocurren durante el proceso de crianza es lograr la salida del niño de la cama de los padres. Los excesivos años durmiendo con los hijos hacen que inevitablemente los padres tengan una vida erótica ante los niños y niñas pensando que aquellos están dormidos, lo cual no es conveniente para el desarrollo de una sexualidad sana, porque en la niñez no se tiene la madurez cognitiva para comprender este tipo de contacto entre los padres.

Otra situación frecuente que puede determinar la permanencia de los hijos en la cama matrimonial es la de los conflictos de la pareja en los que alguno de los miembros utiliza la presencia de estos para evitar el contacto sexual.

El baño
Los padres se preguntan hasta cuándo bañarse con los hijos y la respuesta ante esta pregunta es que lo más adecuado es que esta actividad se haga por convicción y no por recomendación de las sociedades modernas. La finalización de esta práctica, si es que se utiliza, ocurre cuando los padres se sienten incómodos estando desnudos y los hijos también dan la pauta cuando manifiestan el deseo de bañarse solos.

Si los niños y niñas siguen hasta muy grandes bañándose con los padres, puede pasar que no existan límites adecuados entre las personas, pues se sobrepasa el límite de lo natural en la vivencia de la sexualidad en las familias y pueden generarse poca claridad en los límites del cuerpo, lo que los pone en riesgo de ser víctimas de abuso sexual.

Juegos sexuales
Los juegos sexuales exploratorios entre niños y niñas dejan de ser saludables cuando entre ellos hay una gran diferencia de edad, por ejemplo más de cuatro años. En este tipo de juegos puede haber engaño o sumisión del más pequeño, lo que lo convierte en sujeto de riesgo de abuso sexual.

Hay algunas manifestaciones de la sexualidad en la niñez, de cuatro a ocho años de edad, que deben alertar a los adultos acompañantes ya que pueden ser indicios de que se está recibiendo información inapropiada para su edad o viviendo una situación de abuso sexual.

Entre estas conductas está la simulación de relaciones sexuales con niños de su edad y esta simulación la hacen desnudos y con gestos similares a los de los adultos, bien sea con sus manos o con su boca. Otra conducta puede ser la insistencia en ver cuerpos desnudos, con la correspondiente búsqueda de oportunidades para esto.

En ocasiones se pueden utilizar palabras obscenas para referirse a los genitales y sus usos y cuando se da la explicación acerca de lo inconveniente de este lenguaje suele haber tendencia a la corrección, pero hay casos que requieren atención por la insistencia en dicho lenguaje a pesar de haberse llamado la atención.

A veces hay situaciones en las que un niño o niña quiere obligar a sus compañeros de juego a involucrarse en actividades de estimulación mutua, para lo cual los insta a jugar a quitarse la ropa y les insiste en mantener en secreto lo que están haciendo. Inclusive puede llegar a introducir objetos en los genitales de sus compañeros de juego.

Hay otro tipo de manifestación que tiene que ver con las conversaciones explícitamente sexuales en las que se evidencia que se cuenta con más información de la que le corresponde para su edad.

Este tipo de juegos o conversaciones no se consideran apropiados y deben ser analizados por padres y maestros para tratar de descubrir lo que hay detrás de estas manifestaciones: si se trata de que por las costumbres culturales de los adultos cercanos se adquieran hábitos de comportamiento sexual que son modelados por ellos o de abuso sexual.

Si del análisis juicioso y oportuno resulta que hay señales de peligro, se deben buscar los mecanismos de protección para evitar las consecuencias negativas para el desarrollo de una sexualidad responsable libre de temores y abusos.

La relación cotidiana
Los niños y niñas escolares admiran a los adultos y buscan su aprobación y amor, razón por la cual son sumisos y complacientes con ellos. Muchas veces expresan su deseo de casarse con un familiar, un profesor o con uno de los padres.

El principal peligro es que el adulto no interprete adecuadamente estas manifestaciones de amor y admiración y las tome como una manifestación erótica. El resultado de la mala interpretación puede llevar al adulto a recriminar al niño haciéndolo sentir culpable por sentimientos positivos, lo que puede hacer que se inhiba de manifestar sus sentimientos en el futuro.

El otro resultado de la mala interpretación del adulto es el argumento de muchos abusadores sexuales que justifican su conducta diciendo que el niño o la niña lo provocaron con sus insinuaciones.

 

Yolanda Giraldo Giraldo
Médica y psicóloga