Decálogo del juego

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  • • Promover el juego infantil como actividad esencial que hace parte del ejercicio de la niñez. Facilita el conocimiento del niño y la niña, además genera vínculos afectivos, seguros y estables.
  • No interrumpir el tiempo de juego. Respetar cuando el niño o niña juegan, no imponer gustos del adulto ni dirigirlo.
  • Halagar los esfuerzos, aceptar la repetición del mismo juego. El juego estimula la creatividad y la autonomía.
  • Compartir tiempo y juego no estructurado y espontáneo con los niños y niñas.
  • El juego es movimiento, por tanto un excelente aliado para el desarrollo motriz y facilitador del control de su cuerpo de forma autónoma.
  • Los niños y niñas exploran su mundo con base en sus propios intereses, sin sentirse presionados en determinada área o actividad. Tu función como adulto es acompañarlo y facilitar esa exploración.
  • Promover el desarrollo de espacios seguros de juego: crear espacios mágicos que estimulen la curiosidad e imaginación.
  • El juego es más que un juguete: cualquier objeto, situación y actividad pueden ser transformados en juego. Solo falta añadir imaginación, humor y ganas de disfrutar.
  • El juego entraña un alto grado de complejidad al poner en marcha las capacidades cognitivas necesarias para la maduración de estructuras mentales: favorece el aprendizaje y conductas sociales positivas.
  • El juego favorece las relaciones sociales, emocionales y afectivas al estimular el descubrimiento de sí mismo, la interacción con los otros y el entorno.

 

Leidy Jhojana Londoño Restrepo
Residente de primer año de Pediatría.
Universidad de Antioquía.

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