Cuide la salud mental de su hijo

Uno de cada 10 niños y adolescentes tiene problemas emocionales y de conducta. Cuándo buscar ayuda y dónde conseguirla.

¿Ha notado algún cambio reciente en el comportamiento de su hijo(a)? ¿Le cuesta trabajo llevarse bien con sus amigos? ¿Tiene malas calificaciones en la escuela? ¿Su conducta afecta a su familia? Su pediatra podría sugerirle que lleve a su niño(a) a un especialista en salud mental o conducta. En muchos casos, puede encontrar ayuda para su hijo a través de psiquiatras de niños, psicólogos, trabajadores sociales, consejeros o pediatras especializados en desarrollo y conducta. Uno de cada 10 niños y adolescentes tiene problemas emocionales y de conducta. Muchos más tienen síntomas que, de no tratarse, podrían conducir a problemas más serios. Siga leyendo para informarse sobre la manera en que puede conseguir ayuda, así como sobre factores de riesgo, los  profesionales de la salud mental, los asuntos relacionados con seguros y pago de honorarios, la manera de hablar con su hijo y otros temas de interés. Así podrá tener un ambiente menos tenso y más feliz para usted, su hijo y su familia.

¿Cuándo buscar ayuda?

Déjele saber a su pediatra si su hijo(a) presenta uno o más de los siguientes signos o síntomas:

• Deficiencia o demora en el desarrollo del lenguaje.

• Problemas para escuchar o de conducta.

• Actividad excesiva (hiperactividad).

• Dificultad para concentrarse.

• Problemas con amigos y otros niños.

• Tristeza, irritabilidad o malhumor crónico.

• Dificultad para dormir o dormir en exceso.

• Trastornos de la alimentación (comer demasiado o muy poco).

• Preocupaciones y temores frecuentes.

• Timidez extrema.

• Negativa para ir a la escuela.

• Pensamientos suicidas.

• Abuso de sustancias.

• Conducta agresiva o riesgosa.

• Cambio súbito de comportamiento o en el rendimiento escolar.

Factores de riesgo

En la mayoría de los casos, no se puede culpar a nadie por los problemas de salud mental en un niño. Sin embargo, ciertas situaciones podrían incrementar el riesgo de problemas emocionales. Estas incluyen:

• Estrés familiar, ocasionado por situaciones tales como cambio de residencia, pérdida del trabajo o nacimiento de un bebé.

• Enfermedad crónica o condición médica especial del niño o de otro miembro de la familia.

• Pena o pérdida causada por una muerte, separación de los padres o divorcio.

• Cuando uno de los padres su vuelve a casar y el niño adquiere un padrastro o madrastra.

• Exposición a violencia, ya sea dentro o fuera del seno familiar.

• Vivir en un hogar transitorio.

• Frustración con la tarea escolar.

• Presiones de los compañeros.

¿Dónde buscar ayuda?

Un tratamiento efectivo para su hijo(a) depende de un cuidado apropiado de la salud, así como de la participación y el apoyo de toda la familia. Hay muchos especialistas que pueden ayudar a los niños y a sus familias a manejar los problemas emocionales y de conducta. Su pediatra puede ayudarle a seleccionar el mejor cuidado para su hijo. Con su permiso, el pediatra también puede coordinar el cuidado para garantizar que sean satisfechas sus necesidades, las de su hijo y las de la familia, especialmente si en el tratamiento va a participar un profesional de salud mental.

Entre los especialistas en salud mental figuran los siguientes:

• Psiquiatras de niños y adolescentes. Son médicos licenciados especializados en Psiquiatría. Estos médicos tienen capacitación adicional y especializada en el tratamiento de niños, adolescentes y familias. Pueden evaluar a su hijo(a), recetarle medicamentos si es necesario y ofrecerle una gama completa de tratamientos para problemas emocionales y de conducta, así como para tratar trastornos psiquiátricos.

• Psicólogos clínicos de niños y adolescentes. Son especialistas licenciados con estudios en el diagnóstico y tratamiento de niños y adolescentes con dificultades de aprendizaje, de conducta o de carácter emocional. Estos  especialistas tienen capacidad avanzada y experiencia en el tratamiento de la depresión, ansiedad, trastornos de conducta y complicaciones relacionadas con enfermedades o tratamientos médicos.

• Psicólogos escolares. Son especialistas con estudios de doctorado o maestría que trabajan con niños en las escuelas. Los psicólogos escolares evalúan y brindan consejería a niños con problemas de aprendizaje, emocionales y de conducta.

• Trabajadores sociales. Brindan consejería a niños y familias, ayudándolos a manejar las enfermedades físicas, mentales o emocionales, así como discapacidades. También ayudan a mejorar sus destrezas para resolver y enfrentar problemas.

• Pediatras especializados en desarrollo y comportamiento. Son pediatras especializados en niños con trastornos de desarrollo, de aprendizaje y de conducta, así como en crecimiento emocional y físico. También pueden ayudar a  los niños y las familias a manejar problemas relacionados con enfermedades infantiles o discapacidades. Pueden recetar medicina si es necesario, y por lo común trabajan con otros doctores y consejeros para satisfacer las necesidades de la familia.

• Neurólogos infantiles.  Son médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de niños con problemas del sistema nervioso. Estos especialistas ayudan a diagnosticar si un niño sufre daño cerebral que afecta el aprendizaje y la conducta, y también eligen el tratamiento adecuado para superar la afección. Los neurólogos infantiles pueden prescribir medicamentos y son idóneos cuando un niño necesita ser medicado a causa de su afección cerebral y sus problemas de conducta.

• Recursos comunitarios para la salud mental.  Incluye especialistas y servicios de salud mental que se ofrecen a través de departamentos de salud, programas públicos de salud mental, organizaciones religiosas, agencias de  consejería sin fines de lucro, universidades y centros médicos.

• Organizaciones familiares y grupos de apoyo.  Existen organizaciones locales y nacionales que ofrecen una amplia gama de recursos, incluyendo folletos, libros o información por internet, oradores y conferencias, así como grupos de apoyo y defensa de intereses.

Las organizaciones de autoayuda también pueden ofrecer consejería y apoyo a niños y familias. En estas organizaciones operan centros para niños y reuniones para discusión en grupo sobre temas específicos, tales como abuso de sustancias o problemas de atención y aprendizaje. La escuela de su hijo podría tener consejeros de orientación y otros especialistas en la evaluación y tratamiento del comportamiento.

Asuntos de privacidad La ley protege su privacidad en lo relativo a salud mental, pero también le permite a su médico compartir información con otros profesionales que participan del tratamiento de su hijo y de su familia. En algunos casos usted deberá firmar documentos especiales de autorización de la divulgación de dicha información. Esto puede incluir expedientes del historial médico, familiar, escolar y social. Usted puede decidir si da o no esta información. A cierta edad, su hijo puede aprobar o rechazar legalmente la atención médica. Su pediatra puede ayudarle a entender estas leyes y cómo afectan a su hijo y su familia.

Hablando con su hijo acerca de la terapia

Es posible que su hijo(a) no quiera ver otro doctor o consejero, o no entienda por qué debe hacerlo. Tal vez sienta temor, vergüenza o se ponga a la defensiva por sus problemas argumentado que: “¡No es mi culpa!”, “¡No estoy loco!”. Es importante hablar con su hijo antes de la primera visita al nuevo médico o consejero. Es natural que esta charla ocurra en el consultorio médico en presencia de su hijo. De no ser así, debe hablar acerca del tema en casa. Cuánta información necesita su hijo y cuándo debe compartirla depende de su edad y madurez. Hágale saber que usted está consciente de las batallas que tiene que librar.

Coméntele que la consejería le facilitará la vida. Podrá llevarse mejor con sus amigos y compañeros de clase y sentirá menos estrés, miedo y otros síntomas. Es importante que sepa que será totalmente confidencial lo que le diga a su doctor. Su hijo no debe sentir que el problema es solo suyo o que es por su culpa. Coméntele que toda la familia lo apoyará y lo ayudará a mejorarse. A veces la consejería puede y debe comenzar con toda la familia presente, no tan solo con el hijo. Esto puede ser particularmente útil si su hijo se resiste a esta. En cualquier caso, por lo general es mejor hablar acerca de la cita como algo que va a ocurrir; si le pregunta si “quiere ir”, tal vez piense que tiene la alternativa de negarse. Dígale a su hijo que buscar ayuda es un gran signo de fortaleza. Indica que la persona reconoce su derecho a sentirse mejor. Coméntele que los profesionales de salud mental no resuelven problemas, sino que trabajan sobre las fortalezas de una persona, dándole el poder de manejar sus propios problemas. 

Recuerde:

Los padres y los pediatras desempeñan un papel importante en el cuidado de la salud mental de un niño. Es común que los padres y las familias sientan que los problemas de su hijo son por culpa suya. Muchas personas sienten temor o vergüenza cuando un niño necesita tratamiento de salud mental. Aunque estos sentimientos son normales, es importante que no se culpe a nadie por los problemas de su hijo. Su pediatra, junto con uno o más especialistas en salud mental, pueden guiarle a usted y a otros miembros de la familia, y ayudarlos en el proceso de superación.

Si usted está separado(a) o divorciado(a) del padre o madre de su hijo, es importante establecer un plan que incluya al otro padre en la evaluación y el tratamiento de su hijo. Su pediatra le ayudará a decidir si deben asistir juntos o separados a las citas. Compartir reportes o comunicarse por teléfono puede ser benéfico para ambos. Le será muy provechoso mantenerse en contacto con su pediatra y el especialista en salud mental que esté trabajando con su hijo.