Cuando un niño se enferma

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“Los dos llegaron cojeando: Guy y el perrito más dócil que había nacido en el patio. Guy tenía una pierna vendada y el perrito una de las patitas envuelta en trapos. Los dos caminaban a saltos. El perrito gruñía —tal vez de dolor— y meneaba la cola —tal vez de agradecimiento—.

—Nos caímos, Jacinto.

—Ya lo veo, niño Guy.

—Al perrito se le torció una patita. Ya se la compuse.

—¿Y tú?

—Acércate. No se lo digas a nadie. Yo no tengo nada. Me vendé solo para consolarlo”. 

Ermilo Abreu Gómez

La enfermedad hace parte del diario vivir de niños y adultos y se considera como una alteración en el estado de salud. Pueden ocurrir enfermedades agudas o crónicas, benignas o graves, orgánicas o psicológicas. La enfermedad orgánica tiene, a su vez, efectos emocionales asociados.

escolares2Cuando hay un niño enfermo en casa toda la familia se afecta, las rutinas familiares se alteran y se entra en crisis porque se desajusta la vida familiar. Se genera gran angustia en los padres y cuidadores. Además, el niño puede volverse inquieto, llorón, exigente y perder logros que ya había ganado en su desarrollo. Los adultos deben entender esto y acompañarlo de manera afectuosa y comprensiva.

La enfermedad genera sentimientos muy variados en el niño. La vida de este cambia y, por lo tanto, siente angustia, tristeza, baja autoestima, miedo y temor a seguir enfermo, no poder volver al colegio, no poder volver a jugar o aun a morir. En estos momentos se requiere del adulto comprensión, apoyo y acompañamiento.

El trabajo en la casa aumenta porque hay que hacer comidas diferentes, hay cambio en las rutinas de sueño y de descanso, hay que tratar de satisfacer los gustos del niño en lo posible, sin llegar a la sobreprotección, que le hace daño. Ante esto es normal que los padres se sientan agobiados y que busquen la manera de descansar, en especial, cuando se trata de una enfermedad crónica o grave. En ese caso, el niño debe permanecer al cuidado de una persona de confianza y con la cual se sienta bien.

Cuando hay un niño enfermo en casa los hermanos también requieren mucha atención. Se tiene que poner cuidado al niño enfermo sin descuidar a los otros niños, pues ellos también lo necesitan. Cuando sucede esto en el hogar, los demás hijos se sienten desprotegidos, se ponen celosos y algunas veces tienen comportamientos de un niño menor para exigir atención de sus padres. Aunque sea un poco difícil, los padres tienen que estar muy pendientes del cuidado de todos los hijos.

Una enfermedad aguda, como una gripa o una diarrea, son motivo de preocupación tanto para el niño como para el adulto. Para el niño porque se siente sin ánimo, triste, sin ganas de jugar, de estudiar o de moverse. Para el adulto porque tiene que cuidarlo mucho para que se recupere y no se complique, además tiene que dejar de trabajar o de hacer sus labores cotidianas para dedicarle más tiempo a su hijo enfermo. Otro motivo de preocupación es el cansancio y el trabajo excesivo que tienen que hacer quienes rodean al niño enfermo para atenderlo y hacer las demás labores de la casa.

Ante una enfermedad crónica o grave la familia inicialmente se niega a creer que a su hijo le haya dado esta enfermedad, para finalmente aceptarla y hacer ajustes en la vida de todos, niños y adultos, y así lograr un acompañamiento apropiado dependiendo de la edad del niño, pues a menor edad de este hay que tener mayores cuidados y dedicación.

En la enfermedad crónica el niño tiene una percepción más profunda y permanente del estar enfermo y de ser diferente a otros niños, especialmente cuando hay pérdida de algunas funciones corporales como la fuerza muscular, la visión, la audición, etc.

Es normal que los padres estén tristes y que se cansen cuando su hijo se enferma; inclusive pueden manifestar su tristeza frente a él, pero sin ansiedad excesiva, porque esto puede retrasar su recuperación. Los padres deben hablar con el niño y decirle lo preocupados que están y todo lo que lo quieren y desean que se recupere pronto, manifestando una actitud optimista.escolares3

En el niño enfermo aparecen sentimientos de impotencia por el reposo y la necesidad de ser atendido. En todas las edades, la actividad principal del niño es el movimiento y durante la enfermedad generalmente se restringe este, lo que puede generar comportamientos agresivos en el niño asociados con desasosiego e irritabilidad. El reposo solo se debe exigir en situaciones absolutamente necesarias, pues el mismo niño lo asume cuando el organismo se lo pide.

Cuando al niño le vayan a hacer algún examen o tratamiento, se le debe explicar para qué le va a servir y si le va a producir dolor.

 

Recomendaciones

Sean tolerantes, comprensivos y cariñosos con su hijo enfermo, pero sin excesos que lo lleven a la sobreprotección.

Hagan los ajustes necesarios en el hogar cuando su hijo esté enfermo evitando llegar a cambios extremos en las rutinas diarias.

Recuerden que los otros hijos también los necesitan, y que ellos pueden participar en el acompañamiento al hermano enfermo.

Eviten la ansiedad excesiva como una manera de evitar la influencia negativa en su estado anímico y en su recuperación.

Enséñenle al niño que el médico está para ayudarlo y no para molestarlo, y nunca lo utilicen como amenaza para lograr algún comportamiento por parte del niño.

Explíquenle a su hijo los exámenes o tratamientos a los que va a ser sometido, sin mentirle, para que se pueda preparar y pueda seguir confiando en ustedes.

Estimulen la expresión de los sentimientos en el niño durante la enfermedad mediante el juego, el dibujo o la lectura de cuentos.

Eviten privilegiar los aspectos médicos durante la enfermedad sobre los afectivos. Tengan en cuenta que el niño siempre será mas importante que su enfermedad.

Por: Ana Cecilia Correa Hernández y
Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatras puericultores

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