Cuando nos convertimos en padres

editorial
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El nacimiento de los hijos constituye una inmensa fuente de felicidad para los padres y su llegada impacta la estructura familiar, hasta el punto de que nada en la vida de sus integrantes vuelve a ser igual después de esta trascendental vivencia.

Concomitante con estos sentimientos de gozo, surgen también algunas tensiones y ansiedades alrededor del proceso de crianza, habida cuenta de la proyección y dimensión que se le da en los nuevos tiempos al papel que asumen en él los padres y educadores, pues los niños de hoy son objeto de mayor preocupación e intervención por parte de los adultos que en cualquier otro momento de la historia.

Hay que tener presente que como padres debemos asumir la llegada de los hijos dispuestos a disfrutarlos y a buscar en su compañía la felicidad, a pesar de las tensiones inherentes al proceso de crianza, en consonancia con la poeta Margaret Lee Runbeck, cuando afirma que: “La felicidad no es una estación a la cual hay que llegar, sino una manera de viajar”. Asumir esta apasionante fase del proyecto de vida de los padres se facilita mucho si está acompañada del amor incondicional hacia sus hijos, la tradición cultural, el sentido común y algunos conocimientos científicos que hoy se agrupan bajo el nombre de la puericultura, entendida como la ciencia y el arte de la crianza de los seres humanos.

Consecuente con lo anterior, en cada edición de nuestra revista Crianza & Salud, un grupo de expertos comparte con los lectores algunas ideas y conceptos alrededor de los procesos de la gestación, el nacimiento y los cuidados de los niños, que cualifiquen el saber que los padres tienen, para que, en un entorno familiar armonioso y gratificante, participen y disfruten de una de las tareas más fascinantes de su vida: la crianza de los hijos.

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