Crianza humanizada y humanizante

La Puericultura es el arte de cuidar, de cultivar niños y adolescentes, es el arte de la crianza; entendida esta última como la acción y efecto de criar, que es instruir, educar, acompañar, mostrar caminos, orientar, estimular y respaldar a niños y adolescentes.

La crianza empieza por el establecimiento de vínculos afectivos y consiste, todo el tiempo, en el establecimiento de vínculos que propenden a la construcción y reconstrucción de aprendizajes conscientes e inconscientes que resultan de las interacciones a lo largo de la vida (socialización) de los sujetos de crianza, esto es, los niños y adolescentes, en una relación de doble vía, pues al mismo tiempo los puericultores (adultos acompañantes de la crianza) están modificando su propio desarrollo.

La puericultura es el arte de relacionarse con los niños y los adolescentes en la crianza, proceso en el cual hay grandes cambios en la actualidad, con notorios retos para sus prácticas: adultocentrismo, posmodernidad como tal, era digital, crisis del rol del adulto, sociedad de hijos huérfanos, intolerancia y maltrato.  A partir de lo anterior se dan los diferentes modelos de crianza, los cuales se pueden caracterizar como represivo, permisivo y democrático. El modelo democrático bientratador constituye una crianza humanizada y humanizante que se propone como el mejor modelo para el acompañamiento de los adultos a lo largo del crecimiento y desarrollo en la niñez y la adolescencia.

Gabriel Álvaro Posada Díaz
Pediatra puericultor