Crianza en niños con múltiples cuidadores

Por: Yenifer Franco Galvis 
Residente de Pediatría – Universidad de Antioquia

Asesores: Ana Cecilia Correa Hernández y Gustavo Ariza Marriaga 
Docentes del Departamento de Pediatría y Puericultura de la Universidad de Antioquia
“Cada niño necesita al menos un adulto que esté loco de manera irracional por él o ella”.
Urie Bronfenbrenner

 

Este tema adquiere cada día mayor relevancia debido a que la familia va sufriendo cambios constantes en sus roles y conformación, lo que aumenta la necesidad de cuidadores múltiples para los niños en todo el mundo. Independientemente de quién sea el cuidador, este deberá tener sensibilidad y la capacidad de estar alerta y responder de forma asertiva a las necesidades básicas del niño, con un acompañamiento inteligente y afectuoso, mediante un comportamiento sensible en el cuidado, resultado de una relación de cooperación coordinada y recíproca en lo emocional y comportamental, que dependerá del tipo de crianza.

Tipos de crianza

El Grupo de Puericultura Humberto Ramírez Gómez de la Universidad de Antioquia siempre ha enfatizado en el logro y respeto de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y ha

 profundizado en establecer las diferencias de cómo se ha venido haciendo a través de la historia (adultocentrismo). Por ello, en este artículo se va a retomar la propuesta del Grupo sobre la crianza humanizada y humanizante.

 

El adultocentrismo implica una relación asimétrica de poder entre los adultos y los niños, y se centra en la idea de que las personas adultas son superiores a estos últimos, con lo cual, no les reconocen el ser sujetos de derechos, de autonomía y participación. Dentro de este tipo de crianza se identifican dos subtipos: primero, el

adultocentrismo represivo, basado en el control absoluto del niño para el moldeamiento de su conducta, teniendo como fin niños y adolescentes sumisos y obedientes. Y, segundo, el adultocentrismo permisivo, en donde se colman a los niños de objetos, teniendo como resultado que tengan dificultad para aceptar la frustración y una necesidad de gratificación inmediata.

La crianza humanizada y humanizante constituye un estilo de vida, centrado en la creación de vínculos empáticos que acompañen la crianza de los niños para satisfacer sus necesidades y defender sus derechos. Considera a los niños gestores de su propio desarrollo con cuidadores como modelos dignos de imitar, teniendo en cuenta la participación del niño para la toma de decisiones en la crianza, en busca de su interés superior.

 

Los adultos cuidadores

Son quienes forman parte del proceso de crianza y con los que los niños, de acuerdo con su etapa de desarrollo, interactúan de manera cotidiana. Se consideran cuidadores a todos aquellos adultos familiares o no que apoyan su cuidado. Algunos de ellos son:

  • Los abuelos, la mayoría de las veces, son los primeros en entrar en escena en la crianza del nuevo miembro de la familia. Independientemente de la edad, los abuelos pueden asumir su función y convertirse en adultos significativos. Las abuelas se vinculan desde el comienzo de la vida de los nietos llegando incluso a impactar en la supervivencia de estos.
  • Los hermanos mayores son ayudantes típicos en la crianza de sus hermanos menores, con un rol de protector que otorga el título de “hermano mayor”; sin embargo, ha llevado en muchas ocasiones a cargas injustificadas de responsabilidad y a la parentalización, convirtiéndose así en pequeños padres, lo que interfiere con las relaciones entre hermanos, que brindan un espacio para la adquisición, desarrollo y mantenimiento de habilidades sociales, vínculo que constituye la base de las relaciones con los pares en otros contextos sociales (interacción social).
  • Los padrastros y madrastras aparecen en una estructura familiar en la que, al menos, uno de los miembros de la familia aporta algún hijo fruto de una relación previa, y estas familias tienen características particulares en sus relaciones y dinámicas. Desempeñar este rol implica grandes retos, para lo que se requiere una serie de cualidades donde priman la paciencia, perseverancia y amor para lograr la confianza y aceptación de los nuevos hijos.
  • Los tíos, que pueden ser los hermanos o hermanas del padre o de la madre o los tíos abuelos, entre otros, pueden cumplir diferentes roles en la crianza y su intervención dependerá de la relación cercana que exista con los padres del niño.
  • La nana o niñera requiere de habilidades de educar e inculcar valores a los niños en la ausencia física y temporal de los padres, por lo cual, esta labor debería desempeñarla una persona con conocimientos en pedagogía, puericultura, nutrición, salud y primeros auxilios, para todos los posibles escenarios que se puedan presentar.
  • El personal de las instituciones educativas que, de forma directa o indirecta, participa en la formación del niño, tiene como función la de acompañar y promover el desarrollo integral de este, guiándolo en los procesos de aprendizaje para que pueda relacionarse de una forma adecuada consigo mismo, con los demás y con el entorno.

La aparición de otros cuidadores está influenciada por diversos factores, uno de los más importantes es la necesidad que tienen los padres de que alguien más los acompañe en la crianza, debido a que, actualmente, es común que ambos padres salgan a cumplir con obligaciones laborales, lo que limita el tiempo disponible para el cuidado de sus hijos. Otro factor es el quiebre del grupo familiar con situaciones como el divorcio, enfermedad o muerte de alguno de los padres, así como problemas de alcoholismo o drogadicción, privación de la libertad, violencia intrafamiliar, negligencia, abandono o el elevado número de embarazos adolescentes.

 

Consecuencias de la influencia de otros actores en la crianza

Existen consecuencias buenas y malas en la intervención de otros cuidadores en la crianza. Entre las buenas está que la ayuda en el proceso de crianza que se brinda a los padres, les permite a estos poder desempeñarse en otros ambientes distintos al hogar, como el laboral y el social. Es sabido que muchas veces dedicarse de forma exclusiva a la crianza implica el abandono laboral de uno de los padres que, por motivos de roles sociales, recae casi siempre en la madre. Otro beneficio de los múltiples cuidadores es que existan muchas más personas interesadas en velar por el bienestar de los niños y ofrecerles afecto y cuidado. Sin embargo, existen otras consecuencias que son negativas e interfieren en el proceso de crianza, como son las siguientes:

 

  • El no desarrollo del vínculo o apego:

El apego es, según John Bowlby, una conducta que involucra un vínculo afectivo persistente a través del tiempo, con una persona específica. En la infancia, el apego influye en la estructuración y desarrollo de la personalidad, que se va a consolidar con los años mediante la influencia del ambiente. Un apego adecuado es la base de la regulación emocional, la comunicación, la autoestima y la conducta. Un quiebre en el desarrollo de este se manifestará en la deficiencia de diversas competencias sociales, cognitivas y mentales del niño, siendo la base del inicio de muchos casos de psicopatología en etapas posteriores de la vida.

 

  • Jerarquía, roles y autoridad:

El concepto de autoridad se sustenta en la capacidad que demuestra una persona en ejercerla y debe cumplir con algunas características como: 

  • Ser asertiva al aplicarse de forma positiva orientada hacia el desarrollo de una personalidad sana. 
  • Debe comprender que los niños y adolescentes son sujetos de derechos. 
  • Debe ser libre y sin interrupciones comprendiendo a los niños según el nivel de desarrollo cognitivo en el que se encuentran, y requiere de una comunicación efectiva y bidireccional para ser ejercida.

 

La influencia de múltiples cuidadores genera en el niño un ambiente confuso y de incomprensión en cuanto a quién es la figura representativa que lleva la responsabilidad sobre la crianza, y esto puede ser debido a que todos van a querer intervenir, o nadie lo hará de forma comprometida; esto, además, puede generar confusión de los padres en su función como cuidadores principales, y ambigüedad en los roles y límites e incluso los puede llevar a reducir su nivel de compromiso en la crianza de los hijos.

 

Recomendaciones

Los niños requieren de cuidado emocional y si este no es brindado por los padres se necesita entonces que la calidad del cuidado de otros actores sea adecuada, esto con el fin de potenciar el crecimiento de los niños, especialmente en el plano cognitivo, pues, de lo contrario, si esta calidad del cuidado es inapropiada, sucederá lo opuesto; es así que como puericultores se tiene la responsabilidad de acompañar a los padres y familiares en el proceso de la crianza, por ello, se plantean las siguientes recomendaciones, desde la pediatría y la puericultura, para la crianza con múltiples cuidadores:

  • Orientar a las familias para establecer acuerdos entre padres y otros cuidadores acerca de todo lo relacionado con la crianza.
  • Se debe tener presente que el liderazgo en el ejercicio de esta les pertenece a los padres. Los demás cuidadores ejercen una actividad indirecta y complementaria.
  • Guiar a las familias y educadores en el tema del respeto a los niños y adolescentes, mediante el reconocimiento de sus tiempos, espacios y juegos como herramientas fundamentales para el desarrollo infantil.
  • Compartir estrategias de crianza a padres y cuidadores con un enfoque de acompañamiento basado en el afecto.
  • Orientar a los padres para hablar con sus hijos con claridad y autoridad basada en el ejemplo.
  • Guiar a los padres y cuidadores en el ejercicio de una disciplina positiva para educar con amor y evitar el autoritarismo, la permisividad y la sobreexigencia.

Finalmente, es importante resaltar que el proceso de la crianza requiere un compromiso de los adultos significativos que se debe fundamentar en el amor y el buen trato, teniendo en cuenta los derechos de los sujetos de crianza, con el objeto de que los niños lleguen a ser felices y sanos en todos los aspectos de su vida.

 

Lecturas recomendadas

  • Posada-Díaz Á, Gómez JF, Ramírez H. La crianza humanizada y humanizante. Boletín del Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia. 2019.
  • Soto G, Camacho J, Pedraza C, Melo C. La magia de los tíos. Revista Crianza & Salud Año 17 ± Número 1. Sociedad Colombiana de Pediatría. 2019.
  • Domínguez C, González D, et al. Parentalización en familias monoparentales. Ciencias Psicológicas. Vol. 13 N° 2. Págs. 346-355. 2019.
  • Escallón C, Medina AM. La abuelidad en el contexto de la crianza. Boletín La Crianza Humanizada. Año XXII, número 176. 2018.