Contar un cuento

El hábito de contar un cuento en familia fortalece la confianza básica y la solidaridad, crea un espacio mágico en el que lo imposible se hace posible, el pensamiento no tiene límites y los sueños se hacen realidad, permite sanar procesos tanto en el niño como en sus padres y toda esta interacción fortalece el vínculo afectivo.

Por otro lado, contar cuentos hace que el niño tenga un acercamiento con la literatura que sera agradable, interesante y divertido de tal manera que leer se convierta en un placer. Este placer se origina del gusto por la compañía y se relaciona con la capacidad de escuchar y percibir las emociones que nos propone el otro con sus actos, sus gestos, su tono de voz y que nos habla de la interacción de la palabra.  En síntesis, las estructuras narrativas sumadas a la comunicación amorosa y divertida preparan a los niños para el desarrollo de habilidades lectoras.

Desde la perspectiva del arte, la literatura revela las contradicciones intrínsecas del vivir: ganar/perder, avanzar/retroceder, vivir/morir, amar/odiar. Pretende testimoniar y refrendar la inmensa complejidad de ser y existir, de ser hombre o mujer, delimitando la espiritualidad interna y los contextos que determinan al ser humano. En este sentido, la literatura desborda lo pedagógico porque es capaz de explorar lo sublime.  Por ejemplo, autores como Baudelaire y Dostoyevski nos sacuden y nos muestran otra representación de la vida que también existe: una condición humana que es laberíntica y misteriosa, profunda y contradictoria. Por esta razón es importante que desde los primeros años de vida del individuo, se acompañe al niño en su excursión por la literatura.

Vivas T. Rosalba. El niño y la literatura. La Crianza en los nuevos tiempos. Ed Universidad de Antioquia.2011.