Construcción de valores en la etapa escolar

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Los valores morales le dan orientación a nuestra vida y nos hacen más humanos, nos facilitan la paz y la felicidad; nos proporcionan beneficios incalculables, por lo tanto, es imposible asignarles un precio.

La construcción de valores es tarea fundamental en la crianza, pues ellos le dan sentido a la vida. La mejor manera de impulsarlos es siendo buenos modelos. Para todos los niños, adolescentes y adultos el Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia plantea unas metas de desarrollo humano integral y diverso que son valores que se construyen y reconstruyen permanentemente mediante el acompañamiento afectuoso e inteligente al niño en su proceso vital. Son ellas: la autoestima, la autonomía, la creatividad, la felicidad, la solidaridad y la salud, para tejer más fácilmente la resiliencia.

Se considera necesario inculcar en la edad comprendida entre los 6 y los 12 años los siguientes valores:

Disciplina. Adquirir disciplina y autocontrol, es decir, capacitarse a sí mismo para mejorar como persona y actuar en un marco de referencia interna es una cualidad que se debe trabajar intensamente en este rango de edad. Coincide con el período escolar, que es la edad adecuada para que mediante la autodisciplina se capacite al niño para una vida independiente y de realización personal. Significa decidir sobre los límites de su comportamiento, renunciar a satisfacciones inmediatas por beneficios posteriores mayores, así como establecer metas y lograrlas.

Laboriosidad. Se refiere al esfuerzo que hacemos para conseguir algo por medio de nuestro trabajo, frecuentemente con la ayuda de los demás. El trabajo es una fuerza con gran poder de transformación del mundo para el desarrollo humano. El trabajo nos forma, nos da el sustento y es fuente de felicidad. La laboriosidad en los niños es fundamentalmente aprendida por imitación de sus padres y adultos significativos. Procuremos inculcar en los niños la dignidad del trabajo, pues no solo es considerado como una fuente de sustento, sino también de satisfacción.

ninez-escolar2Perseverancia. Es el aliento o fuerza interior que permite que llevemos a término las tareas que emprendemos. Exige motivación y un profundo compromiso en trabajar hasta el final. La disciplina y la decisión contribuyen al desarrollo de la perseverancia, por lo que es necesario ejercitar cada día la fuerza de voluntad. Expliquémosles a los niños que, en este mundo de gran competencia, el éxito en buena parte es de quienes se preparan y persisten en su lucha por obtener lo que quieren. Recordemos el consejo de nuestros abuelos: “el que persevera alcanza”.

Honestidad. Se considera honesto quien es honrado, incapaz de robar, estafar o defraudar. Es tener la capacidad de ser confiable para los demás. La deshonestidad es un grave problema en muchas comunidades actuales, hasta el punto de considerar a la persona honesta como tonta o desactualizada. La honestidad es uno de los valores más necesarios y urgentes en nuestro tiempo. Para estimularla en los niños, primero debemos ser un buen ejemplo, luego alentarles sus manifestaciones de honestidad y las de los demás. Demostrémosles el gran daño que puede hacer la mentira y la deshonestidad. La transparencia da seguridad y confianza. El honesto actúa según lo que piensa y lo que dice. El honesto es auténtico.

Diálogo. Es un coloquio o conversación entre dos o más personas. Permite actitudes favorables en la búsqueda de la cooperación y el bien común. Es uno de los procedimientos más adecuados para encontrar la verdad y resolver problemas. Quien dialoga está dispuesto a escuchar, a encontrar una solución y a entenderse con el otro. Los valores que deben presidir al diálogo son el interés, la simpatía, la tolerancia, la participación y la democracia. Demostrémosles a los niños que el diálogo es la mejor forma de resolver los conflictos. La violencia engendra violencia, mientras el diálogo soluciona problemas y dificultades.

Prudencia. Es tener cautela al actuar. Es el resultado del alto valor que se le da a la propia vida, a la de los otros y a todas las cosas que vale la pena proteger. Significa pensar antes de obrar, ser precavidos, es decir, prever peligros, inconvenientes o situaciones inesperadas. Las personas prudentes saben cuándo hablar o callar, cuándo actuar o abstenerse de actuar. Seamos discretos, no hablemos más de la cuenta. La imprudencia es causa frecuente de discordias y accidentes. Los imprudentes son descuidados, indiscretos, torpes y hasta peligrosos. Confiemos en la precaución, pues es preferible volver a atrás que perder el camino.

Confianza. Es la acción de confiar en el carácter, la habilidad, la fortaleza o la verdad de una persona o de algo. Confiar es esperar con firmeza y seguridad. La confianza se manifiesta en la persona al sentirse respetada, comprendida y acogida. Hay que dar ejemplo de confiabilidad cumpliendo las promesas y exigiendo que los niños cumplan las suyas. Fomente los actos confiables y evite estar ofreciendo recompensas por hacer cosas que deben hacer. La confianza debe ser total y perseverante.

Generosidad. Es la inclinación a anteponer el decoro a la utilidad y el interés. Es generoso quien da sin esperar nada a cambio, pero también quien perdona, quien sacrifica su comodidad y privilegios con el afán de conseguir lo mejor para los demás. Es, por encima de nuestros intereses, pensar en los otros. La generosidad se aprende por el ejemplo. Se es generoso con el dinero, con las cosas, con el tiempo y las conductas. Los generosos son grandes, desprendidos y humanos. Los avaros son egoístas, mezquinos y desconfiados. Se debe dar lo que se necesita, cuando se necesita y a quien lo necesita. Se siente más alegría en dar que en recibir.

ninez-escolar3Buen humor. Es la propensión a mostrarse alegre y complaciente. Es la capacidad de encontrar el lado divertido de una tragedia, sin herir los sentimientos de alguien. Se requiere creer en uno mismo y tener una visión creativa de nuestro mundo imperfecto, aceptar la vida tal como es y no tomarla demasiado en serio. Es ser capaz de reírse de uno mismo, de las propias equivocaciones y limitaciones. No se enseña, pero sí se puede crear un ambiente de confianza para reír a gusto y liberar tensiones.

Paz. Es sosiego, estado de concordia y acuerdo entre los miembros del grupo. Actuar según tus valores y creencias. La paz no es simplemente la ausencia de conflictos, es la capacidad de manejarlos por métodos no violentos. El buen trato y respeto de los derechos de los niños, así como el afecto y la autoridad con amor son elementos básicos para la paz, como se propone en una crianza humanizada. Es necesario trabajar por una cultura de la paz basada en la justicia, las relaciones armónicas y la libertad.

 

Recomendaciones

 

  1. Discutan y analicen en familia los valores y concierten entre adultos y niños su implementación.
  2. Mantengan presente los valores para el acompañamiento permanente de los niños en su proceso vital, apoyándolos en forma tranquila y amorosa.
  3. Hagan evaluaciones permanentes del progreso en cada uno de los valores, estimulándolos por los logros alcanzados.
  4. Tengan consistencia, paciencia y persistencia.
“Todo necio confunde valor y precio”.
Antonio Machado

Por: Humberto Ramírez Gómez
Pediatra puericultor
Universidad de Antioquia

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