Publireportaje – Consideraciones actuales sobre la alimentación complementaria

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Los primeros  dos años de vida en el niño son  una etapa crítica de crecimiento y desarrollo,  donde la  alimentación juega un papel fundamental para su optimización y es precisamente el periodo entre  los 6 y 24 meses, en el que se  provee la alimentación complementaria (AC). La AC es el  proceso que comienza cuando la leche materna (LM) ya no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del niño y por lo tanto, requiere de aportes suplementarios con otros alimentos.. La  AC es un gran  desafío nutriológico para el niño, ya  que además de permitir  el desarrollo del máximo potencial de crecimiento genético y ser fundamental en su desarrollo psicoemocional, representa  un conjunto de oportunidades para construir las bases de los hábitos alimentarios futuros. En el periodo de destete  los niños junto a una reducción gradual de la ingesta de leche, introducen alimentos diferentes, que llevan a  cambios marcados en la dieta, con exposición a nuevos alimentos, gustos y experiencias de alimentación.

Para el inicio de la AC se  requiere madurez de sistemas como el Neuromuscular, Digestivo, Inmunológico y Renal. .La edad de introducción ideal recomendada para la introducción de la AC en  lactantes sanos a término  es a los 6 meses de edad, pero  el momento de introducción  puede ser  entre las 17 y 26 semanas de edad, no antes de esta edad, pero tampoco después y se debe determinar de forma individual, teniendo en cuenta  las necesidades nutricionales individuales, la evaluación de la madurez  neurológica del niño y el interés por la comida. La introducción temprana o tardía de los alimentos complementarios se ha asociado con riesgos para la salud. Es importante recordar que se  recomienda continuar amamantando junto con la introducción de AC.

Tipo de alimentos: La AC debe iniciarse con la introducción progresiva y gradual  de una dieta variada con diversos alimentos fundamentales con diferentes sabores y texturas,  como frutas y verduras amarillas y verdes de sabor amargo,  carnes rojas, pescado, pollo o vísceras, cereales,   leguminosas, huevo y derivados lácteos como queso o yogurt. Para la  recomendación del momento y la secuencia de introducción de cada uno de los  alimentos complementarios específicos, deben tenerse en cuenta las necesidades nutricionales especificas individuales del niño, las  tradiciones culturales y los patrones de alimentación familiar.  Todos los lactantes deben recibir alimentos complementarios ricos en hierro, incluyendo productos cárnicos y/o alimentos fortificados con hierro. No se debe agregar azúcar ni sal a los alimentos complementarios y deben evitarse jugos de frutas y bebidas dulces. Debe evitarse la introducción de leche entera sin modificar antes del año.

Consistencia: La edad de introducción de alimentos sólidos es importantes desde el punto de vista nutricional y del desarrollo Inicialmente los alimentos se ofrecen en preparaciones como, compotas o papillas y licuados gruesos y se va incrementando su textura de forma progresiva a purés, alimentos macerados o triturados, molidos, picados y en trocitos. Debe recordarse que el periodo crítico de aprendizaje de  la masticación se encuentra  entre los 6 y 9 meses de edad y de no enfrentar al niño al reto de masticar durante este periodo, es posible que se cierre esta ventana de oportunidad y con ello, la construcción de ciertos hábitos relacionados con la masticación y puede afectar la aceptación de ciertos alimentos tanto en la infancia como en la vida tardía, tales como adquirir el gusto por diversos sabores, olores y texturas. A partir del año de edad el niño debe participar de la alimentación familiar.

Consideraciones generales de importancia en la alimentación complementaria:

  • En relación con el riesgo de alergia y AC, las revisiones actuales reportan que no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos alergénicos más allá de 4 meses reduzca el riesgo de alergia, incluso en lactantes con antecedentes familiares de atopia y que la introducción temprana (antes de los 4 meses) de alimentos potencialmente alergénicos (huevo, pescado, gluten, maní y semillas)  aumenta el riesgo de reacciones alérgicas, pero retrasar su introducción ( después de los 11 meses) no reduce el riesgo e incluso podría incrementarlo. En  lactantes  de alto riesgo debe hacerse previa evaluación y bajo supervisión médica.
  • En cuanto al riesgo de obesidad y AC se conoce que la ingesta alta de proteínas y la introducción temprana de AC se ha asociado con mayor riesgo de  obesidad y la LM e introducción oportuna de AC podría proteger contra la obesidad en la edad adulta.
  • Las dietas vegetarianas deben utilizarse únicamente bajo supervisión, para asegurar que el niño reciba suplementación adecuada de vitaminas B12, vitamina D, hierro, zinc, folato,  LCPUFA omega 3, proteína y calcio y que la dieta sea suficiente en energía y nutrientes..

En conclusión la alimentación complementaria ideal es aquella que favorece el crecimiento y desarrollo psicomotor, previene la malnutrición por déficit y exceso y la deficiencia de nutrientes críticos, fomenta patrones de alimentación saludable, previene efectos a corto y a largo plazo y favorece el desarrollo psicoemocional.

CLARA ROJAS MONTENEGRO
Nutricionista Clínica Infantil

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