Consejos “PADRES” para padres

La revista Crianza & Salud fue concebida como un medio a través del cual los pediatras de Colombia pudieran ofrecer consejos a los padres y cuidadores en el cuidado de la salud y la crianza de los niños. Esta publicación que hoy tiene en su mano es la número 100, después de 18 años ininterrumpidos de su edición bimestral en un esfuerzo que es orgullo de la Sociedad Colombiana de Pediatría y de su equipo editorial liderado por el pediatra y puericultor Juan Fernando Gómez Ramírez.

En el marco de esa filosofía con la que fue creada, en este artículo quiero darles algunos consejos prácticos sobre asuntos que la familia enfrenta en el día a día y que he agrupado bajo el acrónimo PADRES, que se relacionan con el uso de Pantallas, Autoestima, Drogas/remedios, Redes, Ejercicio y Sueño.

 

  • Pantallas: las pantallas llegaron a este mundo para quedarse y están en todas las casas en forma de televisores, celulares, tabletas y computadores, principalmente. Son verdaderamente adictivas y los niños necesitan que sus padres regulen el tiempo que pasan frente a ellas para evitar las consecuencias negativas de su uso prolongado.

El excesivo tiempo usando pantallas se ha asociado con:

  • Retraso en el lenguaje expresivo.
  • Déficit de atención.
  • Problemas de comportamiento.
  • Adicción.
  • Dificultades sociales.
  • Depresión en el adolescente.
  • Trastornos del sueño.

Las actuales recomendaciones para los padres son:

  • Que sus hijos no pasen ningún tiempo frente a las pantallas durante los primeros 18 meses de vida, excepto para interactuar por videoconferencia.
  • Si quieren introducirles estos medios entre los 18 y 24 meses de edad, elijan contenidos de alta calidad y véanlos con ellos para ayudarles a entender lo que ven.
  • Entre los 2 y los 5 años, limite el uso de pantallas a una hora diaria, escoja contenidos de alta calidad y véalos junto con sus hijos para ayudarles a entender lo que ven.
  • Después de los 6 años, debe fijarles límites en cuanto al tiempo al frente de las pantallas y al tipo de contenido al que ellos van a acceder, y asegurarse de que esos medios no les quiten tiempo para dormir, socializar o para practicar actividades físicas, tener recreación y hacer otras actividades propias de los niños. Algunos estiman dos horas diarias de uso de estos medios como un límite máximo.

 

  • Autoestima: nada más saludable y deseable que una buena autoestima y nada más frágil que ella en el escenario competitivo de la escuela y los deportes, en el a veces intimidante mundo de las relaciones sociales, o en el impredecible de las redes y la internet al que se exponen los niños. La autoestima es subestimada. Una baja autoestima puede afectar el rendimiento escolar, la dinámica familiar, las relaciones sociales y, por ende, la calidad de vida del niño.

Debemos imaginarnos la autoestima como una alcancía en la que hay que depositar los elementos que la fortalecen diariamente. Entre más la llenemos, más rica será esa alcancía. Y como padres la mejor forma de hacerlo es validando el buen comportamiento, los logros, las acciones e intenciones de nuestros hijos. Regañar o castigar la mala conducta como único método de corregir y enseñar no aporta a la autoestima. Tenemos que validar permanentemente lo bueno que vemos en nuestros hijos con más frecuencia que con la que le damos atención a lo negativo. Tan orgulloso y pleno como usted se sentirá el día que su jefe, socio o compañero de trabajo le valide con un comentario lo valioso de su aporte a la empresa, se sentirá su hijo el día que usted con un gesto, palabra, mirada o comentario le valide su actuar.

 

  • Drogas (“remedios”): Colombia es un país donde es muy fácil automedicarse. Salvo algunas drogas controladas es muy fácil tener acceso a muchos medicamentos sin la necesidad de una prescripción médica. Muchos fármacos comunes, como los descongestionantes que se usan para la gripa, no se recomiendan en niños menores de 6 años, pues tienen efectos secundarios que pueden ser serios, como una elevación de la presión arterial. Medicamentos con codeína, de los cuales hay muchos de venta libre en el mercado, están contraindicados en niños, pues pueden producir en algunos de ellos depresión respiratoria.

Los antibióticos son mucho menos necesarios de lo que pensamos, pues la mayoría de las infecciones en los niños son producidas por virus a los que los antibióticos no les hacen ningún efecto. Como padres somos responsables de los medicamentos que toman nuestros hijos. No los autorrecete, no les dé medicamentos innecesarios. Recuerde que no existe medicamento libre de efectos secundarios. Si su hijo está enfermo al punto que usted considera que necesita ser tratado, llévelo a su médico.

 

  • Redes sociales: de todo puede pasar en las redes sociales. Desde el matoneo hasta el acoso sexual. Hay toda una nueva terminología (anglicismos) asociada con ella: cyberbullying (ciberacoso), sexting (mensajes de texto con contenido sexual), grooming (acoso y abuso sexual a través de internet), sharenting (compartir en internet toda la vida de los hijos: fotos, información, etc.), entre otras, y todas denotan un peligro latente en este mundo en las nubes. Una encuesta reciente en los Estados Unidos revela que el 40% de las niñas de 14 a 15 años no ve nada de malo en enviar una foto con el torso desnudo y el 16% no considera inapropiado posar desnuda para otras personas en las redes. Una de cada cinco niñas ha enviado una foto o video muy personal y una de cada tres ha recibido este tipo de mensajes.

La recomendación a los padres es sencilla: a los hijos no se les puede dejar solos en ese inmenso y anónimo club social virtual. Los padres deben vigilar las redes en las que navegan sus hijos, sin participar, pero muy atentos para intervenir. Los padres también deben pensarlo antes de subir fotos de sus hijos a las redes, pues ellos tienen derecho a su privacidad por más pequeños que sean.

 

  • Ejercicio: hoy más que nunca es cierto aquello de que “en cuerpo sano, mente sana”. Los niños y adolescentes de hoy tienden a ser más sedentarios. Son muchos los factores que contribuyen a ello: largas jornadas en el colegio, las tareas, las “terapias”, las tutorías, las pantallas, el miedo a los peligros de la calle, etc., pero los padres deben saber que la actividad física es el componente esencial de un estilo saludable de vida que debe empezar temprano en la infancia y continuar por siempre. Como padres debemos promoverla y crear las oportunidades para ello. El ejercicio regular aumenta la masa muscular, fortalece los huesos, da sensación de bienestar, puede incrementar la autoestima, la capacidad de aprendizaje y ayuda a manejar el estrés.

 

  • Sueño: todos los pediatras vemos con más y más frecuencia cómo los niños van a la cama a altas horas de la noche y se levantan muy temprano para ir a la escuela. No es raro escuchar que un niño de cinco años va a la cama a las 10 de la noche o más tarde teniéndose que levantar a las seis de la mañana para ir al colegio. Las pantallas que hemos mencionado tantas veces son una de las causas para ir tarde a la cama y no dormir bien cuando se acuestan, pues la luz azul que emanan estos aparatos interfiere con la producción de melatonina en el cerebro, que es la encargada de regular el sueño.

Los niños que no duermen lo suficiente suelen tener bajo rendimiento escolar por dificultades para la concentración y para memorizar, así como problemas en el comportamiento, dolores de cabeza e irritabilidad, entre otros. Como una guía, en general los niños necesitan dormir de 11 a 14 horas al día en los dos primeros años, de 10 a 13 horas entre los 3 y 5 años de edad, y de 6 a 13 años requieren de 9 a 11 horas de sueño. ¿Cuántas horas duerme su hijo?

 

PADRES: regular las Pantallas, fortalecer la Autoestima, evitar las Drogas (“remedios”) innecesarias, vigilar el mundo de las Redes, promover el Ejercicio y asegurarse de que los hijos tengan suficientes horas de Sueño es una tarea de todos los días, para asegurarles un buen desarrollo social y un bienestar físico y mental.