¿Cómo es el proceso de establecimiento de vínculos con los hijos?

Las vivencias de amor, apoyo, tranquilidad y confianza se instauran desde las primeras relaciones que se establecen con los niños y dependen de la calidad de las relaciones parentales. Un niño para desarrollarse con salud integral necesita ser atendido, cuidado, protegido y acogido.

Paralelamente con las sensaciones de bienestar experimentadas por el niño también existen experiencias de tristeza, dolor, temor e inquietud, propias de la experiencia de vivir.

Estas primeras experiencias necesitan ser atendidas por los adultos responsables de este niño, ya que la exposición prolongada y continua a experiencias de insatisfacción en los primeros meses de la vida genera frustración y desamparo.

Mediante los primeros vínculos el niño adquiere la confianza básica necesaria para creer en si mismo y en los otros; pero si esta experiencia no es de calidad amorosa el niño puede desarrollar sentimientos de desconfianza, temor y desamparo, lo que implica que no ha sido suficiente el lazo de seguridad y confianza que se requiere para afrontar la experiencia de vivir.

La calidad del vínculo en la relación padres-hijos es fundamental en la relación y de lo que en ella se transmite como sentimientos de amor, seguridad, identidad y sentido de pertenencia se desprende la seguridad en sí mismo y el sentimiento de valoración personal en los niños.

Gloria Montoya Gutiérrez Psicóloga

Una pertinente reflexión: “Saberse amado da más fuerza que saberse fuerte”
Goethe