Cómo empezar a darle alimentos sólidos a su bebé

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Hasta ahora, la dieta de su bebé ha estado compuesta de leche materna o leche de fórmula; pero, una vez tenga entre cuatro y seis meses de edad, usted puede comenzar a darle alimentos sólidos.

¿En qué momento puedo comenzar a darle alimentos sólidos a mi bebé?

La mayoría de los bebés están listos para comer alimentos sólidos entre los cuatro y los seis meses de edad. Antes de este tiempo, en lugar de tragar la comida, empujan la lengua contra la cuchara o la comida. Este reflejo de empujar con la lengua le ayuda al bebé a mamar o a tomar leche del biberón. En la mayoría de los casos este reflejo se pierde hacía los cuatro meses de edad. Las necesidades energéticas de un bebé aumentan alrededor de este mismo período, por lo que es el momento ideal para empezar a introducir alimentos sólidos.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda a las madres alimentar a sus bebés exclusivamente con leche materna por lo menos cuatro meses, pero, preferiblemente, por seis meses y continuar amamantando después de introducir comidas sólidas en su alimentación hasta los 24 meses de edad. Consulte con el pediatra sobre los suplementos de vitamina D y hierro durante el primer año.

¿Cómo darle de comer?

Usted puede comenzar a darle alimentos sólidos a su bebé en cualquiera de las tomas habituales. Procure planear estas tomas durante las comidas con el resto de la familia. Pero si su bebé se distrae fácilmente, sería mejor elegir un momento tranquilo del día en que su hijo querrá comer con el resto de la familia.

Para evitar que el niño se atragante, cerciórese de que esté sentado al momento de darle alimentos sólidos. Si el bebé llora o retira la cara cuando le da la comida, no lo fuerce. Es más importante que ambos disfruten las comidas que el hecho de que el bebé comience a comer alimentos sólidos en una fecha específica. Vuelva a darle el pecho o el biberón exclusivamente por un tiempo antes de intentarlo de nuevo. Recuerde que el empezar a darle alimentos sólidos a su bebé es un proceso gradual y al principio es posible que aún esté obteniendo la mayor parte de su nutrición de la leche materna o de fórmula.

Es importante que su bebé se acostumbre al proceso de comer: sentarse, tomar cucharadas de alimento, hacer pausas entre uno y otro bocado, y dejar de comer cuando esté satisfecho. Utilice siempre una cuchara para darle alimentos sólidos. Estas experiencias iniciales le ayudarán a su hijo a aprender buenos hábitos alimenticios para el resto de su vida.

Algunos padres tratan de mezclar cereal en la leche del biberón, pero esto no es recomendable. Este método puede hacer que el bebé se atragante. Además, podría aumentar la cantidad de comida que este ingiere y hacer que gane demasiado peso. Sin embargo, en los casos en que el bebé tiene reflujo, podría ser recomendable mezclar cereal en la leche.

Uso apropiado de la silla para comer

He aquí algunos consejos de seguridad al momento de usar la silla para comer:

Cerciórese de que la silla que use no se vuelque fácilmente.

  • Si la silla es plegable, asegúrese de que el seguro se accione cada vez que la coloca.
  • Cada vez que su hijo se siente en la silla, póngale las correas de seguridad, incluyendo los tirantes de la entrepierna. Esto impedirá que el niño se deslice hacia abajo, lo que podría ocasionarle lesiones serias o incluso la muerte. Nunca le permita pararse en la silla para comer.
  • No coloque la silla para comer cerca de un mostrador o una mesa. Su hijo podría empujar estas superficies con suficiente fuerza como para volcar la silla.
  • Nunca deje solo a un niño pequeño en una silla para comer y no le permita a un niño mayorcito treparse a la silla o jugar con esta porque podría voltearse.
  • Las sillas para comer que se enganchan a una mesa no son un buen sustituto de una más resistente. Si va a usar este tipo de silla cuando sale a comer o cuando viaja, busque una que se asegure a la mesa. Cerciórese de que la mesa sea lo suficientemente pesada para soportar el peso de su hijo sin volcarse. Así mismo, fíjese si los pies de su hijo pueden tocar uno de los soportes de la mesa. Si el niño empuja contra esta, podría hacer caer la silla.

¿Cómo comenzar?

opinan2Empiece ofreciéndole al bebé media cucharadita o menos y háblele durante todo el proceso: “mmmm, ¡qué rico está!”. Es probable que el bebé no sepa qué hacer al principio. Es posible que parezca confundido, arrugue la nariz, empiece a darle vueltas a la comida dentro de la boca o la rechace por completo. Esta es una reacción inicial muy normal hacia los alimentos sólidos. Una forma de facilitar la transición a dichos alimentos consiste en darle primero un poco de leche materna o de fórmula, después pasar a darle varias medias cucharaditas de comida y acabar con un poco más de leche materna o de fórmula. Así evitará que se sienta frustrado cuando tenga mucha hambre.

No se sorprenda si gran parte de los primeros alimentos terminan en la cara, las manos y el babero del bebé. Vaya incrementando la cantidad de alimento poco a poco comenzando por un par de cucharaditas. Esto le dará tiempo al bebé de aprender a tragar alimentos sólidos.

¿Qué tipo de alimentos debe comer mi bebé?

No importa con qué alimentos sólidos empiece. La tradición es comenzar con cereales de un solo grano. Sin embargo, no existe evidencia médica de que el empezar con ciertos alimentos sólidos en un orden en particular tenga ventajas para el bebé. Aunque muchos pediatras recomiendan comenzar con los vegetales antes de las frutas, no hay evidencia de que su bebé desarrolle una aversión a los vegetales si se le dan las frutas primero. Los bebés nacen con una preferencia por los dulces, pero el orden en que se introducen los alimentos no afecta este factor. Si su bebé ha sido alimentado primordialmente con leche materna, podría beneficiarse de las compotas para bebés hechas con carne, que contienen fuentes de hierro y zinc de más fácil absorción. Estos minerales son necesarios para los bebés de cuatro a seis meses de edad.

Los cereales para bebé se venden ya listos en envases individuales o en hojuelas que deben mezclarse con agua o con leche materna o de fórmula. Los cereales ya listos son más fáciles de usar, pero los que vienen en hojuelas son más ricos en hierro y su consistencia puede modificarse. Sea cual sea el tipo de cereal que escoja, cerciórese de que sea un producto hecho para bebés porque estos contienen los nutrientes adicionales que estos necesitan a esta edad.

Una vez que su bebé aprenda a comer un alimento, puede darle gradualmente otros alimentos. Por lo general, las carnes y los vegetales contienen más nutrientes por porción que las frutas o los cereales.

Muchos pediatras no son partidarios de darles huevos y pescado a los niños en su primer año de vida, debido a las reacciones alérgicas. Sin embargo, no hay evidencia de que introducir estos alimentos ricos en nutrientes después de los cuatro a seis medes de edad haga que el bebé desarrolle una alergia a estos. Dele un solo alimento nuevo a la vez y espere por lo menos dos o tres días antes de darle el siguiente. Cada vez que le dé un alimento nuevo, esté pendiente de posibles reacciones alérgicas, como diarrea, erupciones o vómitos. Si detecta alguna de estas reacciones, elimine el nuevo alimento de la dieta del bebé y hable con el pediatra.

Al segundo o tercer mes de haber iniciado los alimentos sólidos, la dieta diaria de su bebé debe incluir un surtido de alimentos entre los que se pueden incluir los siguientes: leche materna o de fórmula, carnes, cereal, vegetales, frutas, huevos y pescado.

Alimentos para agarrar con las manos

opinan3En cuanto su bebé pueda mantenerse sentado y llevarse las manos u otros objetos a la boca, podrá darle alimentos que se pueden agarrar con las manos para enseñarle a comer por su cuenta. Para evitar que se atragante, cerciórese de que todo lo que le dé al bebé sea blando, fácil de tragar y cortado en pedazos pequeños. Algunos ejemplos incluyen trocitos de banano, galletas, huevos revueltos, pasta bien cocida, pollo bien cocido finamente picado, así como arvejas y papas, cada cosa bien cocida y cortada. No le dé a esta edad ningún alimento que tenga que masticar.

En cada una de las comidas diarias su hijo deberá consumir unas cuatro onzas o la cantidad equivalente a un frasco pequeño de compota para bebé. Limite darle alimentos hechos para adultos, ya que estos suelen contener sal y preservativos adicionales.

Si quiere darle alimentos frescos, use una licuadora o procesador de alimentos, o simplemente aplaste los alimentos blandos con un tenedor. Todos los alimentos frescos deben cocinarse sin sal ni condimentos. Aunque puede darle a su hijo bananos crudos en puré, casi todas las demás frutas y verduras se deben cocer hasta que queden blandas. Refrigere los alimentos que no se consuman en el momento y verifique cualquier indicio de que se están empezando a dañar antes de dárselos al bebé. Los alimentos frescos, es decir, aquellos que usted prepara, pueden contener bacterias, así que se estropearán antes que los alimentos que vienen en las latas o frascos.

¿Qué cambios notaré cuando mi bebé comience a comer alimentos sólidos?

Sus heces se volverán más duras y variables en color. Debido a los azúcares y grasas adicionales tendrán un olor mucho más fuerte. Las arvejas o guisantes y otras verduras pueden teñir la materia fecal de un verde intenso; la remolacha puede hacerlo de rojo (también pueden teñir la orina de rojo). Si los alimentos no son aplastados o licuados, sus evacuaciones pueden contener partículas de comida no digeridas, sobre todo pieles de guisante, maíz, tomate y otros vegetales. Todo esto es normal. El sistema digestivo de su hijo aún está inmaduro y necesita tiempo para procesar por completo estos nuevos alimentos. Si las deposiciones son demasiado blandas, acuosas o están llenas de mucosidad podría significar que el tracto digestivo del niño está irritado. En este caso reduzca la cantidad de alimentos sólidos y vaya introduciendo nuevos alimentos a la dieta del niño de manera paulatina. Si con las medidas tomadas continúa la misma consistencia, consulte con el pediatra.

¿Debo darle jugos a mi bebé?

Los bebés no necesitan tomar jugo; de hecho, no se les debe dar jugo a los bebés menores de seis meses. Sin embargo, si decide darle jugo a su bebé, hágalo después de que cumpla los seis meses de edad y ofrézcaselo en una taza, no en el biberón. Para prevenir la formación de caries dentales, evite acostar al niño con un biberón. Si lo hace, llene el biberón solo de agua. Limite el consumo de jugos a no más de cuatro onzas al día y ofrézcaselo solo como parte de una comida o merienda. Si le da más, el bebé perderá el apetito para alimentos más nutritivos, como la leche materna o de fórmula. Además, un exceso de jugos puede causar salpullido, diarrea o un aumento de peso excesivo.

Si el niño parece tener sed entre una y otra comida, dele agua adicional. Durante los meses cálidos cuando su hijo pierde fluidos a través del sudor, ofrézcale agua dos o más veces al día. Si vive en una zona donde el agua contiene flúor, estas tomas también ayudarán a prevenir el desarrollo futuro de caries.

Peligro de atragantamiento

opinan4No les dé a los niños menores de cuatro años alimentos redondos y firmes sin haberlos picado en trocitos, pues estos alimentos son peligros comunes de atragantamiento. Cuando los bebés y los niños pequeños no muelen o mastican bien sus alimentos podrían tragarlos enteros. Los siguientes alimentos representan un riesgo de atragantamiento: salchichas (incluyendo palitos de carne hechos para bebé), nueces y semillas, pedazos de carne o de queso, uvas enteras, palomitas de maíz, verduras crudas, trozos de frutas (tales como de manzana), caramelos duros o pegajosos y goma de mascar.

Los buenos hábitos alimenticios comienzan pronto

Los bebés y niños pequeños no saben qué alimentos deben comer. Su trabajo como madre o padre es ofrecerles una variedad de alimentos saludables y ricos en los nutrientes que necesitan. Fíjese en cualquier clave que le indique que su hijo ha comido lo suficiente. ¡No lo alimente de más! Comience desde ya a edificar buenos hábitos alimenticios. Por lo general, comer cinco a seis veces al día (tres comidas y dos meriendas) es un buen modo de satisfacer las necesidades energéticas de un niño de uno a dos años. Los niños que se la pasan “picando” o comiendo constantemente nunca llegan a sentir hambre y, por lo tanto, pueden tener problemas por comer en exceso o demasiado poco.

Si le preocupa que su bebé ya tenga sobrepeso o tendencia al sobrepeso, hable con el pediatra antes de hacer cualquier cambio en su dieta. Durante estos meses de crecimiento rápido su bebé necesita una dieta balanceada que incluya grasas, carbohidratos y proteína. Continúe dándole leche materna o de fórmula por el primer año. A partir del primer año de edad, si hay una predisposición familiar a la obesidad, a las enfermedades cardiovasculares o al colesterol alto, es posible que el pediatra le recomiende usar leche baja en grasa. A partir del primer año de vida también podría reducir la cantidad de alimento que le da al niño en cada comida o quizás note que este no come tanto. Esto es normal; sin embargo, es importante que siga obteniendo la dieta balanceada que necesita. Consulte eso con el pediatra, quien podrá determinar si su hijo está comiendo más de la cuenta, no está comiendo lo suficiente o si está comiendo demasiada cantidad de alimentos inadecuados.

Puesto que a los alimentos para bebés no se les agrega sal, no son una fuente de sal adicional. Sin embargo, a medida que su bebé come más o más comidas de la mesa familiar, imitará el modo en que ustedes comen, incluyendo la tendencia a usar el salero o a estar comiendo bocadillos salados a cada rato. Lo mismo pasa con los alimentos procesados, que pueden ser dulces o contener azúcar u otros endulzantes. Por el bien de su hijo, así como del suyo propio, lleve una dieta saludable y disminuya el consumo de grasas, sal y bocaditos salados y dulces. Dele un buen ejemplo a sus hijos al comer una variedad de alimentos saludables, ricos en nutrientes.

No deberá usarse la información contenida en esta publicación a manera de sustitución del cuidado médico y consejos de su pediatra. Podría haber variaciones en el tratamiento, las cuales su pediatra podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.

aap

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