Cómo detectar un problema en el desarrollo del lenguaje

A cualquier edad se pueden observar desde síntomas leves de retardo en el desarrollo del lenguaje que con intervenciones oportunas en la relación comunicativa con el niño se superan, hasta alteraciones significativas que requieren acompañamiento especializado.

Algunas conductas normales a cierta edad en otra son consideradas síntomas de retardo en el desarrollo del lenguaje.  Por ejemplo, la jerga propia alrededor del año de edad no es una conducta esperada para alguien mayor de dos años o palabras incipientes a los tres años, cuando se esperan frases y conversaciones en un entorno exterior a la familia.

Además de las conductas esperadas para la edad del niño o niña, se deben considerar sus condiciones de vida (quién lo cuida, si asiste o no al jardín, dónde vive…), sus antecedentes de salud y la evolución de otros aspectos de su desarrollo como el motor, el social y el emocional.  Allí podemos encontrar guías anticipatorias que orientan sobre la situación y las conductas a seguir:  ajustar el entorno o consultar con un profesional.

La sobreprotección que es una forma de maltrato, con la que se invalida al niño o niña como sujeto y se le sustituye pensando, hablando, actuando y decidiendo por ellos, puede favorecer un retardo en el desarrollo del lenguaje. En otros casos pueden existir factores neurológicos, orgánicos o funcionales, que predispongan a dicho retardo

Puede también ser signos de alarma:

  • Diferencias significativas en las características del lenguaje (expresión, comprensión o comunicación) propias de la edad cronológica
  • Tendencia a permanecer callado
  • Dejar de hablar luego de haber alcanzado este logro
  • Después de los tres años de edad, el requerir que personas cercanas traduzcan a otros lo que se habla, así como tener vocabulario escaso, dificultad para narrar acontecimientos o para comprender frases largas.  Igualmente dificultades emocionales o de socialización derivadas del retraso en el lenguaje
  • No hablar claro a los cinco años de edad, no poder sostener una conversación, limitaciones en la comunicación o el uso de frases muy cortas (telegráficas).

¿Qué hacer?

Los retrasos del lenguaje no se solucionan solos.  Si son leves, evolucionan ante cambios en el entorno comunicativo como ingreso al jardín infantil, enriquecimiento de la comunicación con los adultos acompañantes de la crianza o al mejorar una condición de salud perdida. Si los retrasos son significativos requieren acompañamiento profesional. Unos y otros ameritan atención de los adultos acompañantes, responsables de brindar las mejores oportunidades para favorecer un óptimo desarrollo.

De todas maneras, como siempre ocurre en medicina, el diagnóstico oportuno y la intervención temprana de los problemas en el desarrollo del lenguaje brindarán los mejores resultados.

Olga Liliana Suárez Díaz

Fonoaudióloga