Cómo ayudar a los niños y adolescentes a manejar su estrés

Por: Academia Americana de Psicología
(APA, por su sigla en inglés)

El estrés es una parte normal de la vida a cualquier edad. A continuación, presentamos formas saludables de sobrellevar la situación para niños y adolescentes.
A corto plazo, el estrés puede empujar a un niño a practicar para su recital de piano o inspirar a un adolescente a estudiar cuando prefiere salir con amigos. Pero el estrés crónico es diferente. Si no se controla, el estrés a largo plazo puede contribuir a una larga lista de problemas de salud física y mental.
El estrés prolongado puede causar presión arterial alta, debilitar el sistema inmunológico y contribuir a enfermedades como la obesidad y las enfermedades cardíacas. También puede provocar problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, que son trastornos que se están volviendo más comunes en la juventud. En un estudio de 2018, los investigadores analizaron datos de la Encuesta Nacional de Salud Mental y encontraron que las tasas de ansiedad y depresión habían aumentado en niños de 6 a 17 años, del 5,4% en 2003 al 8,4% en 2011/12.
El estrés en los jóvenes no siempre se parece al estrés en los adultos. Pero, al igual que los adultos, los niños y los adolescentes pueden encontrar formas saludables de afrontar la situación. Juntos, los jóvenes y sus padres pueden aprender a detectar los signos de estrés excesivo y, con las herramientas adecuadas, a manejarlo.

Fuentes de estrés en los niños pequeños

Para los niños pequeños, la tensión en el hogar es una fuente común de estrés. Los niños pueden estar preocupados por la discordia familiar o el divorcio, por ejemplo. Los grandes cambios en la vida, como un nuevo padrastro o un nuevo hogar, también pueden ser difíciles para un niño. Eso es cierto incluso cuando los cambios son felices, como la llegada de un nuevo hermano.
La escuela es otra fuente frecuente de preocupación para los niños. Los niños pequeños pueden estar estresados por hacer amigos, lidiar con los acosadores o llevarse bien con sus maestros. También pueden estar ansiosos por los exámenes y las calificaciones.

Fuentes de estrés en adolescentes

A medida que los niños crecen, sus fuentes de estrés se expanden. Los adolescentes son más propensos que los niños pequeños a sentirse estresados por eventos o situaciones fuera del hogar.
Pero, al igual que para los niños más pequeños, la escuela sigue siendo uno de los principales factores estresantes. Una encuesta de 2013, realizada por la APA, encontró que el estrés era extremadamente común entre los adolescentes: el 83% de los adolescentes encuestados dijo que la escuela era una fuente de estrés significativa o algo significativa. Pero los académicos no son lo único que preocupa a los jóvenes de hoy. Una encuesta de la APA de 2018 encontró que los jóvenes de 15 a 21 años (generación Z) informan un estrés significativo en torno a temas sociales en las noticias, incluida la violencia con armas de fuego y los tiroteos escolares, el aumento de las tasas de suicidio, el cambio climático, el trato a los inmigrantes y el acoso sexual.
Los compañeros pueden ayudar a amortiguar el estrés, pero también pueden ser su fuente. Las relaciones sociales son especialmente importantes en la adolescencia. A muchos adolescentes les preocupa encajar en sus primeras relaciones románticas y la presión de grupo en torno al consumo de sustancias y el sexo.

Reconoce los signos del estrés

Los signos del estrés en la juventud pueden manifestarse de varias formas:

  • Irritabilidad e ira: los niños no siempre tienen las palabras para describir cómo se sienten y, a veces, la tensión se convierte en un estado de mal humor. Los niños y adolescentes estresados pueden ser más irritables o discutidores de lo normal.
  • Cambios en el comportamiento: un niño pequeño que solía ser un gran oyente de repente se está portando mal. Un adolescente que alguna vez estuvo activo ahora no quiere salir de casa. Los cambios repentinos pueden ser una señal de que los niveles de estrés son altos.
  • Dificultad para dormir: un niño o adolescente puede quejarse de sentirse cansado todo el tiempo, dormir más de lo habitual o tener problemas para conciliar el sueño por la noche.
  • Descuidar las responsabilidades: si un adolescente de repente deja caer la pelota en la tarea, olvida sus obligaciones o comienza a posponer las cosas más de lo habitual, el estrés podría ser un factor.
  • Cambios en la alimentación: comer demasiado o muy poco pueden ser reacciones al estrés.
  • Enfermarse con más frecuencia: el estrés a menudo se manifiesta como síntomas físicos. Los niños que sienten estrés a menudo informan dolores de cabeza o de estómago y pueden hacer viajes frecuentes a la enfermería de la escuela.

Manejo del estrés para niños y adolescentes

Enfrentar los factores estresantes es una realidad, tanto para niños como para adultos. Estas estrategias pueden ayudar a controlar el estrés:

  • Dormir bien. El sueño es fundamental para el bienestar físico y emocional. Los expertos recomiendan de nueve a 12 horas de sueño por noche para niños de 6 a 12 años. Los adolescentes necesitan de ocho a 10 horas por noche. El sueño debe ser una prioridad para controlar el estrés. Para protegerse los ojos cerrados, limite el uso de la pantalla por la noche y evite guardar dispositivos digitales en el dormitorio.
  • Ejercicio. La actividad física es un alivio del estrés esencial para personas de todas las edades. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos recomienda al menos 60 minutos diarios de actividad para niños de 6 a 17 años.
  • Hablarlo. Hablar sobre situaciones estresantes con un adulto de confianza puede ayudar a los niños y adolescentes a poner las cosas en perspectiva y encontrar soluciones.
  • Tómese un tiempo para divertirse y relajarse. Al igual que los adultos, los niños y los adolescentes necesitan tiempo para hacer lo que les brinda alegría, ya sea un tiempo no estructurado para jugar con ladrillos de construcción o horas ininterrumpidas para practicar música o arte. Además, mientras que algunos niños prosperan saltando de una actividad a otra, otros necesitan más tiempo de inactividad. Encuentre un equilibrio saludable entre sus actividades favoritas y su tiempo libre.
  • Sal afuera. Pasar tiempo en la naturaleza es una forma eficaz de aliviar el estrés y mejorar el bienestar general. Los investigadores han descubierto que las personas que viven en áreas con más espacios verdes tienen menos depresión, ansiedad y estrés.
  • Escribe sobre eso. Las investigaciones han descubierto que expresarse por escrito puede ayudar a reducir la angustia mental y mejorar el bienestar. Algunas investigaciones han descubierto, por ejemplo, que escribir sobre sentimientos positivos, como las cosas por las que está agradecido u orgulloso, puede aliviar los síntomas de ansiedad y depresión.
  • Aprenda la atención plena. En un estudio de un programa de entrenamiento de atención plena de cinco semanas para jóvenes de 13 a 18 años, los investigadores encontraron que los adolescentes que aprendieron la atención plena experimentaron significativamente menos angustia mental que los adolescentes que no lo hicieron.

Cómo pueden ayudar los padres

Los padres y otros cuidadores tienen un papel importante que desempeñar al adoptar sus propios hábitos saludables y ayudar a los niños y adolescentes a encontrar estrategias para controlar el estrés. Algunas formas en las que los padres pueden actuar son:

Modele un afrontamiento saludable. Los cuidadores pueden hablar con los niños sobre cómo han pensado y cómo se han enfrentado a sus propias situaciones estresantes.

Deje que los niños resuelvan problemas. Es natural querer solucionar los problemas de su hijo. Pero cuando los padres se apresuran a resolver cada pequeño problema, sus hijos no tienen la oportunidad de aprender habilidades saludables para afrontar situaciones difíciles. Deje que sus hijos intenten resolver sus problemas de bajo riesgo por sí mismos y ganarán la confianza de que pueden lidiar con los factores estresantes y los contratiempos.

Promover la alfabetización mediática. Los niños de hoy pasan mucho tiempo en línea, donde pueden encontrarse con contenido cuestionable, acoso cibernético o las presiones de los compañeros de las redes sociales. Los padres pueden ayudar enseñando a sus hijos a ser consumidores digitales inteligentes y limitando el tiempo frente a la pantalla.

Combatir el pensamiento negativo. “Soy terrible en matemáticas·, “odio mi cabello”, “nunca haré el equipo. ¿Por qué probar?”. Los niños y adolescentes pueden caer fácilmente en la trampa del pensamiento negativo. Sin embargo, cuando los niños usen el diálogo interno negativo, no se limite a estar en desacuerdo. Pídales que piensen realmente si lo que dicen es cierto o recuérdeles las ocasiones en las que trabajaron duro y mejoraron. Aprender a enmarcar las cosas de manera positiva les ayudará a desarrollar resiliencia al estrés.

Cómo pueden ayudar los psicólogos

Los psicólogos son expertos en ayudar a las personas a controlar el estrés y a establecer hábitos de salud mental positivos.