Cine y pediatría

 

“Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social y que la educación será su órgano maestro. Una educación (…) que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo, que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas”.

Gabriel García Márquez

 

En el contexto de las bellas artes, el cine (considerado el séptimo arte) nos permite una aproximación a la niñez, tanto en las situaciones cotidianas de su discurrir como en otras donde la normalidad se altera.

Entre los efectos maravillosos del buen cine están el planteamiento de la reflexión y el discernimiento frente a las situaciones allí planteadas que representan los diferentes actores. Además, en el caso específico de los niños, permite el desarrollo creciente de la capacidad de asombro, requisito indispensable para que la creatividad acompañe muchas de las acciones que les capacitarán para afrontar la vida en las mejores circunstancias. Se da, entonces allí, el encuentro entre la magia del cine y la magia propia de la niñez, en el contexto de una relación reverberante que los debe conducir –¡ojalá!– a asombros felices.

Como en tantas otras situaciones de la crianza infantil humanizada y humanizante, debe existir el acompañamiento inteligente y afectuoso de los cuidadores a los niños en su encuentro con las expresiones de este séptimo arte, que permitan un aprovechamiento benéfico y trascendente en esta etapa fundamental de la vida humana.

Merece destacarse la impronta indeleble que las vivencias de la niñez generan en nuestras vidas, a las que pueden contribuir acercamientos al arte como los que ocurren en el caso de las realizaciones cinematográficas. Una reflexión de Ingmar Bergman, el legendario creador cinematográfico, refuerza lo afirmado: “Soy un niño. Ya lo dije una vez: toda mi vida creativa proviene de mi niñez”. Conceptos similares encontramos también expresados por las mentes prodigiosas de Pablo Picasso y José Saramago, entre otros.

En este contexto, invitamos a nuestros amables lectores para que, de manera asertiva y en armonía con las etapas de crecimiento y desarrollo de los niños que acompañan, se aproximen a la magia del cine como un elemento esclarecedor de muchas vivencias cotidianas.