Cavilaciones de un pediatra al culminar su vida académica

El inevitable cumplimiento de los distintos componentes de un curso de vida lleva a reflexiones que se convierten en una mezcla de la lectura en un espejo retrovisor imaginario, con la que se pretende ver y analizar lo que ocurrió, con la visión de un futuro que ya no se podrá constatar personalmente.

Al final de la formación formal como pediatra y al comienzo del trabajo magisterial tuve, en compañía de otros compañeros, una sensación de “incompletud” que se convirtió en una de las grandes cavilaciones de mi vida: me estaba formando muy bien para tratar niños y adolescentes enfermos, pero sentía que no tenía ni idea de esos sujetos enfermos, los niños y adolescentes, así como de sus familias.

Esa trascendental cavilación me llevó a que buscara formación como puericultor, la cual tuvo que ser principalmente autoformación, con un hito fundamental, la participación en la creación del Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia.

En el Grupo, como cariñosamente lo llamo, nos dedicamos a poner en contacto indisoluble a la cultura y la ciencia, es decir, la puericultura empírica y la puericultura científica en ese eterno diálogo de saberes analizador y gestor de conocimientos que realmente fue una toma de posición ante el ejercicio docente y nos condujo al convencimiento de que la puericultura tenía que ser el eje del ejercicio pediátrico.

Pero, inevitablemente ocurrió un momento de quiebre en mi vida, el de la jubilación. A partir de este momento las cavilaciones fueron mayores y las incertidumbres sirvieron de acicate para darle forma a muchas de las tensiones de conocimiento que siempre me acompañaron.

Ya al culminar mi vida académica quiero compartir con mis ocasionales lectores unas cavilaciones que ocupan muchos de mis momentos de reflexión. Dado que las preguntas puericultoras por excelencia son: ¿qué inquieta a los cuidadores adultos? y ¿qué inquieta a los puericultores científicos?, me pregunto: ¿qué vendrá en crianza?

Actualmente, cavilo acerca de cinco tensiones: la gestión del desarrollo de los niños y adolescentes, la perspectiva de derechos, la modelación en el acompañamiento en la crianza, el adultocentrismo y el vinculocentrismo, y la declinación (desaparición) de la infancia. Por razones de espacio solo me referiré a esta última, para lo cual parto de que la construcción social del concepto infancia ocurrida durante aproximadamente los dos últimos siglos se ve amenazada, tanto cualitativa como cuantitativamente.

La amenaza cualitativa se ha llamado “la declinación o desaparición de la infancia”. Según el postulado del sociólogo estadounidense Neil Postman, la era digital y el auge de la sociedad de consumo han hecho que ese período llamado infancia, en el que los niños y adolescentes gestionan su desarrollo acompañados por sus cuidadores adultos, esté desapareciendo, de tal manera que la sociedad del siglo XXI ha entrado en un período de desinfantilización.

Esta declinación se ejemplifica en que ya los niños no son carentes de conocimientos, que era la gran diferencia con los adultos. Por el contrario, gracias a la era digital, a la niñez y a la adolescencia de hoy no les quedan secretos por descubrir y, si no hay secretos, no hay inocencia, y si no hay inocencia, la idea de niñez deja de tener sentido.

Para Postman, lo que está ocurriendo se traduce en la evolución de los indicadores simbólicos de la infancia:

  • Los juegos infantiles tradicionales están desapareciendo y, en su reemplazo, los deportes profesionales constituyen los juegos comunes de niños y adultos.
  • Ya no existe un traje particular que diferencie la infancia. Los niños actuales tienden a ser vestidos como adultos.
  • Las prácticas alimentarias han borrado las diferencias entre los hábitos de los niños y los adultos.
  • Aquello que divierte a los adultos también divierte al niño.

 

La desaparición cuantitativa se puede presumir en que los que pueden tener hijos ya no los quieren tener. Lo anterior se apoya en datos estadísticos según los cuales la humanidad ha disminuido los encuentros sexuales, hasta el punto de que la cuarta parte de los seres humanos no ha tenido relaciones sexuales coitales que podrían llevar a la procreación antes de cumplir los 40 años.

En los análisis de mercadeo dirigidos a los “mileniales” (los nacidos entre 1980 y 1997) se encuentra que como no quieren adquirir compromisos estables no quieren tener hijos. Además, no quieren tener sexo o lo prefieren virtual, no real. Para lo anterior, se dan explicaciones como la tecnología en línea, los videoentretenimientos, las citas virtuales y la gratificación que generan las redes sociales digitales.

Lo anterior, sumado, según otros opinadores, al estrés de la vida moderna, lleva a que en todos los países de los que hay datos se afirme que ha disminuido el sexo, con eslóganes como “Japón sin sexo”, considerada ya casi como una campaña nacional y traducida en bajas alarmantes de las tasas de natalidad.

 

Ante este panorama sigo en mis cavilaciones con algunas preguntas:

 

  1. ¿Cuántos serán los sujetos de crianza, esto es, los niños y adolescentes en, por ejemplo, el año 2050?
  2. ¿Cómo habrán crecido y se habrán desarrollado los sujetos alfa, es decir, los nacidos a partir de 2010? ¿Cuál fue la función de la puericultura científica en su acompañamiento?
  3. ¿El ejercicio pediátrico será solo el de la prevención de enfermedades y la atención para recuperarse cuando se haya perdido la salud? ¿Desaparecerá la promoción de la salud?
  4. ¿Quiénes ejercerán la pediatría? ¿Seres humanos? ¿Robots?
  5. ¿El objetivo de la crianza será la buena ciudadanía entendida como la práctica de vida dirigida al bien común o, por el contrario, será la ciudadanía digital consumidora?
  6. ¿Habrá necesidad de que los cuidadores adultos de los pocos niños que haya se capaciten para el cuidado? ¿Este cuidado lo harán seres humanos o robots entrenados cuidadosamente para la función?

 

Soy consciente de que ya no alcanzaré a responder estas y otras muchas preguntas, pero cavilo que lo harán quienes nos sucedan y se interesen por estos asuntos.