Cartas al lector

buzon

Recuerde que

Según el artículo 11 del Decreto 806 del 30 de abril de 1998, el niño puede acceder directamente al pediatra sin que tenga que ser visto primero por un médico general. El artículo dice textualmente:
“Condiciones de acceso: para acceder a cualquiera de los niveles de compleji- dad del plan obligatorio de salud (POS) se consideran como indispensables y de tránsito obligatorio las actividades y procedimientos de consulta de medicina general y/o paramédica del primer nivel de atención. Para el tránsito entre nive- les de complejidad es requisito indispensable el procedimiento de remisión. Se exceptúan de lo anterior solamente las atenciones de urgencias y de pediatría”.

 

Revista Crianza & Salud
Sociedad Colombiana de Pediatría

Señores

Revista Crianza & Salud

Sociedad Colombiana de Pediatría

Me gustaría saber cuál es la posición de los pediatras sobre la vacuna contra el papiloma que se está aplicando en los colegios, pues he oído el comentario de que no es tan segura y que su aplicación puede tener efectos adversos.

 Carolina Jaramillo L.

 

Rta.

Existen dos preparados comerciales de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH):

–       Vacuna tetravalente (Gardasil®), compuesta por la proteína L1 de cada uno de los serotipos 6, 11, 16 y 18 (obtenida mediante tecnología recombinante). Contiene además un adyuvante (sustancia que potencia la respuesta a la vacuna), consistente en sulfato hidrofosfato de aluminio amorfo; también tiene cloruro de sodio, L-histidina, borato de sodio y agua para inyecciones.

–       Vacuna bivalente (Cervarix®), compuesta por la proteína L1 de los serotipos 16 y 18 (también obtenida por tecnología recombinante). Su adyuvante es el monofosforil lípido A e hidróxido de aluminio hidratado. También contiene cloruro de sodio, fosfato de sodio dihidrogenado dihidratado y agua para inyecciones.

 

La proteína L1 hace parte de la parte externa del VPH (llamada cápside), es específica de cada serotipo y tiene la propiedad de que, una vez producida, se pliega sobre sí misma formando una especie de partículas virales vacías, parecidas al virus original, pero que no son infecciosas (denominadas en inglés: virus like particles o VLP). En consecuencia, ninguna de los dos preparados contiene partículas infecciosas del VPH ni otra partícula viva o cancerígena. De igual forma, ninguno de los dos productos contiene antibióticos ni preservativos. Cada producto se aplica en una serie de tres dosis, por vía intramuscular.

 

Las vacunas contra el VPH han sido probadas en miles de personas en los Estados Unidos y en muchos otros países. Ambos preparados (tetravalente o bivalente) son altamente inmunógenos (se ha demostrado que luego de recibir el programa vacunal completo, el 90% de los vacunados desarrolla anticuerpos protectores contra los serotipos del VPH incluidos) y, por lo tanto, son eficaces para prevenir la infección por los serotipos específicos del VPH a los que están dirigidos, proporcionando así protección contra las infecciones persistentes por estos agentes infecciosos por lo menos durante 10 años, tiempo máximo de seguimiento de los grupos vacunados hasta el momento.

 

En Colombia están aprobados los dos productos por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima). Sin embargo, el Ministerio de Salud y Protección Social seleccionó la vacuna tetravalente para aplicársela a las niñas y adolescentes entre los 9 y los 17 años de edad, con un programa de tres dosis. Según las disposiciones recientes se aplica una dosis inicial, otra a los seis meses y la tercera a los 60 meses.

 

Las vacunas contra el PVH son muy bien toleradas. Según los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), producen reacciones locales leves, tales como dolor, eritema o edema, en el 20 al 90% de los vacunados (su frecuencia puede aumentar con el número de dosis); en los 15 días siguientes a la vacunación el 10 al 13% de los vacunados puede tener fiebre (en promedio 37,8 °C; frecuencia independiente del número de dosis).

 

Un porcentaje de las adolescentes entre 11 y 18 años que reciben la vacuna de VPH, presenta síncope (desmayo o pérdida repentina del conocimiento y de la sensibilidad), en los 15 a 20 minutos siguientes a la aplicación de la vacuna, por lo cual se aconseja que la persona vacunada permanezca sentada o reclinada y sea observada durante este tiempo. Esta reacción adversa no ocurre solamente con la aplicación de la vacuna contra el VPH, sino que también puede asociarse con la aplicación de otras vacunas en este grupo etario, como las vacunas conjugadas contra meningococo o la vacuna contra tétanos, difteria y tosferina (conocida como Tdap, por su sigla en inglés). Sin embargo, es la que más se relaciona con el síncope (52% de los informes de vacunas individuales en los Estados Unidos, entre enero y julio del 2007). No se han comprobado reacciones adversas graves.

 

En conclusión, la vacuna contra el VPH es muy protectora y, a la luz de los conocimientos actuales, es segura y no se asocia con complicaciones graves o crónicas, por lo cual es recomendable su aplicación.

 Atte,

Dr. Carlos Aguirre Muñoz, pediatra virólogo

Bibliografía consultada disponible a solicitud en: socpediant@une.net.co