Cáncer infantil en Colombia. Lo que debe saber

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora Editorial de la revista Crianza & Salud
Con la colaboración de Gabriel J. David Tarud
Hematooncólogo pediatra (Barranquilla) y
Óscar E. González Figueredo
Hematooncólogo pediatra del Instituto Nacional de Cancerología

“El cáncer es una de las principales causas de mortalidad entre los niños y adolescentes en todo el mundo; cada año se diagnostican numerosos tipos de tumores diferentes en cerca de 300.000 niños de entre los 0 y 19 años de edad”, de acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La mayoría de los cánceres infantiles se pueden curar si tienen un diagnóstico y tratamiento oportunos; pero, precisamente, según indica la OMS, son el difícil acceso a la atención sanitaria, los diagnósticos erróneos o tardíos, así como el abandono del tratamiento, entre otros, los factores que hacen que esta enfermedad tenga un muy bajo porcentaje de supervivencia en países de ingresos medianos y bajos. Y, en Colombia, estos aspectos no son la excepción.

Tipos de cáncer más comunes en Colombia

El cáncer infantil es una enfermedad que se origina cuando células anormales (cancerígenas) se multiplican y diseminan por el organismo sin control. Los cánceres en los niños, a diferencia de los de los adultos, aún no tienen una causa conocida.

De acuerdo con el hematooncólogo pediatra de Barranquilla, Gabriel J. David Tarud, “se considera que el cáncer pediátrico representa entre el 1-2% de todos los tumores malignos, lo que constituye un caso nuevo por cada 10.000 niños entre el nacimiento y los 15 años de edad. En Colombia se registran 1.200 casos nuevos cada año, constituyéndose la segunda causa de muerte en este grupo de edad; situación que se repite en las estadísticas de otros países americanos y europeos” .

Según un informe de la Cuenta de Alto Costo (CAC), organismo del Sistema General de Seguridad Social en Salud de Colombia, a 2018, en nuestro país había 6.218 menores de 18 años diagnosticados con cáncer. En donde:

  • La leucemia linfoide aguda (LLA) fue el tipo de cáncer infantil con mayor número de casos: 2.044 en todo el país. “Siendo el Valle del Cauca el departamento con la mayor prevalencia (231,8 casos/millón de habitantes menores de 18 años)”.
  • En segundo lugar, fueron los tumores del sistema nervioso central, “con 664 casos a nivel nacional y San Andrés con el primer lugar en términos de prevalencia (88 casos/millón de habitantes menores de 18 años”.
  • Y les siguieron: el linfoma no Hodgkin (LNH), “con 558 casos en menores, y Antioquia con la prevalencia más alta con 67,8 casos/millón de habitantes menores de 18 años”. Y el linfoma Hodgkin, “con 340 casos en todo el país y la mayor prevalencia en Caldas (48,5 casos/millón de habitantes menores de 18 años)”.

LEUCEMIA LINFOIDE AGUDA (LLA)

La leucemia linfoide aguda (LLA), también llamada leucemia linfoblástica aguda o linfocítica aguda, de acuerdo con el hematooncólogo pediatra del Instituto Nacional de Cancerología (INC), Óscar E. González Figueredo: “es un tipo de cáncer de la sangre que se origina en las células precursoras o progenitoras de las células sanguíneas en la médula ósea, la cual se localiza al interior de todos los huesos, haciendo que esta produzca demasiados linfocitos inmaduros anormales (un tipo de glóbulo blanco), los cuales crecen de manera descontrolada sobrepasando en número a las células normales”.

Signos y síntomas

Según el Dr. González, algunos de los síntomas de la LLA infantil son:

  • Fiebre y hematomas.
  • Aspecto pálido.
  • Pérdida del apetito.
  • Petequias (manchas puntiformes, como “pecas”, de color rojo oscuro debajo de la piel).
  • Dolor de huesos o articulaciones.
  • Aumento indoloro del tamaño de los ganglios linfáticos en cuello, axilas, tórax, mediastino, abdomen, ingle o pelvis, manifiestos como pequeñas masas o bultos.
  • Dolor o sensación de llenura debajo de las costillas.
  • Debilidad, sensación de cansancio o palidez.
  • Por su parte, el Dr. David Tarud indica que los signos más frecuentes son: “fiebre (60%) por neutropenia (número anormal de un tipo de glóbulos blancos en la sangre), fatiga (50%) por la mala oxigenación, y palidez (40%) por anemia”.

Tratamiento

Existen diferentes tipos de tratamiento, los cuales son realizados por un equipo de especialistas liderados por un oncólogo pediatra. “El pilar del tratamiento de la LLA es la quimioterapia sistémica acompañada de la profilaxis (acciones preventivas para contrarrestar su propagación) al sistema nervioso central. La radioterapia tiene sus indicaciones muy específicas y cada día se utiliza menos en esta patología”, así lo expresa el Dr. David Tarud.

TUMORES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL

Un tumor del sistema nervioso central (SNC) se origina cuando células sanas del cerebro o de la médula espinal cambian y crecen fuera de control, formando una masa. Según el Dr. González, “este puede ser canceroso o benigno. Si es canceroso es maligno, lo que significa que puede crecer y diseminarse a otras partes del cuerpo, mientras que si es benigno crece lentamente y no se disemina”.

Al respecto, el Dr. David Tarud indica que: “Los tumores cerebrales son la segunda causa de cáncer en la edad pediátrica y la primera causa de muerte por cáncer en los niños. Los tumores más frecuentes son los astrocitomas y el meduloblastoma”.

Síntomas

“Los signos y síntomas de los tumores intracraneales dependen de la edad, la localización del tumor y la velocidad de crecimiento, y, en los niños más pequeños, por su incapacidad de referir los síntomas, no es fácil que haya una sospecha clínica. Los más comunes son: dolores de cabeza, náuseas, vómitos, alteraciones en el balance y la marcha, y convulsiones, entre otros”, agrega el Dr. David Tarud.

Tratamiento

Existen muchos tipos de tumores del cerebro y la médula espinal, por lo que los tratamientos y perspectivas para cada uno son diferentes. De acuerdo con el especialista, “el manejo de los tumores cerebrales es multimodal (terapia que combina más de un método de tratamiento) e incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia. La supervivencia global a 5 años es de 35 a 65% y varía en función de la edad y la localización e histología del tumor”.

LINFOMA NO HODGKIN (LNH)

Los linfomas son tumores linfoides de diferente comportamiento y agresividad clínica, con una gran velocidad de crecimiento y riesgo de diseminación o metástasis, pero que, según expresa el Dr. David Tarud, “tienen una muy buena respuesta al tratamiento”. Se originan en el tejido linfoide (ganglios, placas de Peyer, bazo) y, en menor frecuencia, en la medula ósea, los huesos y el sistema nervioso central. “Corresponden al 50-60% de los linfomas en la edad pediátrica y predominan en varones en proporción 3:1. Son más frecuentes antes de los 10 años”.

Síntomas

El LNH en niños puede causar diferentes síntomas dependiendo de su localización en el cuerpo. Los más comunes, según el Dr. González, son:

  • Ganglios linfáticos agrandados, manifiestos como bultos o masas en cualquier localización; con una mayor frecuencia en el abdomen y tórax en este linfoma.
  • Hinchazón o distensión del abdomen.
  • Sensación de llenura después de comer solo una pequeña cantidad de comida.
  • Tos o dificultad para respirar.
  • Fiebre, pérdida de peso, sudores nocturnos o cansancio.

Tratamiento

Hay muchos tipos de LNH, con diferentes grados de crecimiento, por lo que es necesario realizar muchas pruebas para identificar la clase de linfoma y así aplicar el tratamiento específico. “En general, el tratamiento es la quimioterapia. Los linfomas linfoblásticos se tratan como una leucemia linfoide aguda, con una duración de dos años”, agrega el Dr. David Tarud.

LINFOMA HODGKIN

El linfoma Hodgkin (LH), añade, es un cáncer que comienza en el sistema linfático (sistema inmunitario) y hace que los ganglios linfáticos afectados se agranden. “Se puede extender hacia el bazo, el hígado, la médula ósea o los pulmones. Este tipo de linfoma se constituye en el 8,8% de los tumores en pediatría, pero el 15% de los cánceres en los adolescentes”.

Signos y síntomas

Los signos y síntomas dependen del lugar del cuerpo donde se origina el cáncer y del tamaño de este. No obstante lo anterior, indica David Tarud, “la principal manifestación (90%) es el crecimiento de ganglios linfáticos (adenopatías) periféricos no dolorosos, de consistencia cauchosa y crecimiento lento, que están presentes durante semanas, meses o años. Se localizan en el cuello (80%), dentro del tórax (60%), y a nivel del abdomen y pelvis (menos del 3%). La presencia de fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso, en los últimos seis meses, se han asociado a una enfermedad avanzada y de mal pronóstico”.

Tratamiento

El LH se trata según el grupo de riesgo, teniendo en cuenta el estadio y tamaño del tumor. Según el especialista, “su tratamiento se basa en la combinación de quimioterapia y radioterapia, con el fin de mejorar su eficacia y disminuir la toxicidad de ambas modalidades. La duración de este es de 4 a 8 meses, dependiendo del estadio de la enfermedad”.

Panorama del cáncer infantil en Colombia

Para el sistema de salud colombiano el cáncer infantil se ha vuelto una prioridad con el fin de reducir sus índices de mortalidad (según cifras del INC, a 2018, “en el país se registraron cerca de 500 muertes anuales por cáncer en menores de 14 años, en donde la leucemia aguda fue la primera causa, con 256 defunciones”); sin embargo, uno de sus principales desafíos continúa siendo el obtener un mayor porcentaje de diagnósticos oportunos.

De acuerdo con el hematooncólogo David Tarud, se estima que solo el 50% de los menores colombianos con algún tipo de cáncer logran sobrevivir, lo cual se da, entre otras causas, por “las barreras geográficas de acceso, los obstáculos a nivel administrativo que aún se presentan y el abandono del tratamiento”.

Pero ¿por qué en Colombia aún esta cifra sigue siendo tan baja en comparación con países de ingresos altos, como, por ejemplo, Estados Unidos, en donde la tasa de supervivencia del cáncer en niños y adolescentes es, en promedio, del 85%? La Ley 1388, “Por el derecho a la vida de los niños con cáncer en Colombia”, busca garantizar la detección temprana y tratamiento integral de la población infantil colombiana con cáncer; sin embargo, en nuestro país aún se siguen presentando problemas por las demoras en la atención y el acceso al sistema de salud, lo cual influye en que no haya un diagnóstico oportuno, integral y sin interrupciones.

Y es que, precisamente, dos estudios elaborados por el Observatorio Interinstitucional de Cáncer Infantil (OICI) y la Liga Colombiana Contra el Cáncer revelan que uno de los mayores desafíos que enfrenta el sistema de salud colombiano es que haya diagnósticos oportunos, pues “muchos de los menores que sufren esta enfermedad se enfrentan a algún grado de incumplimiento en el proceso de diagnóstico y el inicio del tratamiento”.

Al respecto, el Dr. David Tarud indica que: “Usualmente, uno de los mayores problemas lo constituye la educación del personal de la salud de atención primaria acerca de los signos y síntomas de los niños con sospecha de cáncer. Un ejemplo de ello, es que los médicos se forman y muchos no reciben información adecuada sobre los síntomas y signos de los tumores; entre otras cosas, no tienen claro, por ejemplo, la interpretación de un hemograma, estudio que es fundamental en las leucemias. Por otro lado, también están las restricciones del régimen contributivo y subsidiado en donde usualmente tienen un lugar para la remisión de los niños con cáncer sin dejar la libre elección de los padres de dónde realizar un tratamiento, entre otros aspectos”.

Y es que un diagnóstico erróneo o tardío puede marcar una gran diferencia entre la vida y la muerte. “Los médicos generales, que son quienes atienden a los niños en primera instancia, no piensan en un primer momento en cáncer infantil, debido, en parte, a que esta patología es poco frecuente y a lo inespecífico de los síntomas que suelen confundirse con los de otras enfermedades. No existe una cátedra específica en el pénsum de las facultades de Medicina sobre oncología”, así lo hace ver el OICI, organismo para el que es muy importante la capacitación de los médicos generales y demás profesionales de la salud acerca de la sintomatología de esta enfermedad y que, por ello, ha realizado varias jornadas sobre la importancia del diagnóstico oportuno en cáncer pediátrico.

¿Por qué un diagnóstico precoz es crucial?

Al respecto, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que: “Los cánceres en los niños son diferentes a los de los adultos por lo que, de manera general, es importante tomar acción cuando se detecta cualquier signo o síntoma diferente de lo normal. En resumen, aunque el cáncer pediátrico no es prevenible, el objetivo de lograr una detección temprana puede ser lograda por profesionales de la salud que hacen una historia clínica meticulosa, un buen examen médico y que escuchan a los padres”.

Así lo resalta el estudio Diagnóstico temprano del cáncer en la niñez (2014), elaborado por la OPS y la OMS, que establece lo siguiente: “Es fundamental que el médico general y el pediatra conozcan los signos y síntomas de sospecha de un cáncer pediátrico. Usualmente, el cáncer no figura en la lista de diagnósticos diferenciales de los médicos que atienden niños y, sin embargo, por alguna razón, las madres sí lo sospechan. Las madres con frecuencia refieren: `sabía que mi hijo tenía una enfermedad grave, pero no me hicieron caso’. La gran mayoría de los errores en el diagnóstico se deben a la falta de una anamnesis, una historia clínica y un examen físico completos, así como a la equivocación común de no tomar en cuenta –o no darle la importancia que merece– a algún síntoma que los padres relatan”.

“Cuando el cáncer se detecta en una fase temprana, es más probable que responda a un tratamiento eficaz y aumenten las probabilidades de supervivencia, se reduzca el sufrimiento y el tratamiento resulte más económico”, destaca la OMS.

Recomendaciones

  • Como padres es importante que estén atentos a las señales de alarma más comunes de cáncer, como son: pérdida de peso y apetito, fatiga, hematomas o sangrados, sudoración, fiebres e infecciones sin explicación clara y que duran más de dos semanas, dolor en el abdomen o huesos, masas en el cuello o ganglios inflamados, entre otros.
  • Minsalud y Colciencias desarrollaron una Guía de Práctica Clínica para la detección temprana, diagnóstico y seguimiento de leucemias y linfomas en niños y adolescentes, que está dirigida a pacientes, padres y cuidadores; la cual brinda información importante acerca de sus cuidados, tratamientos y el proceso para su recuperación. Más información en: https://www.funleucemialinfoma.org/cancer-pediatrico/
  • Infórmese muy bien sobre los efectos tardíos y a largo plazo de los tratamientos que recibió su hijo, mantenga su seguro de salud, guarde todas las copias de los informes y exámenes médicos y llévelo cumplidamente a todas las pruebas de seguimiento que requiera durante todo el tiempo posterior a su recuperación. Esto es sumamente importante, pues de esto dependerá que su hijo tenga una mayor probabilidad de supervivencia a largo plazo, así lo destacan los especialistas de la Sociedad Americana del Cáncer.
  • Los sobrevivientes de leucemia infantil presentan el riesgo, en cierto grado, de varios posibles efectos tardíos a raíz de sus tratamientos. Este riesgo depende de distintos factores, como la clase de leucemia y el tipo y dosis de tratamientos que recibieron. Por ello, una significativa ayuda para los padres lo constituyen las Guías de Seguimiento a Largo Plazo para Sobrevivientes que ha desarrollado el Children’s Oncology Group
    (www.survivorshipguidelines.org), en su versión en español, las cuales pueden ayudarles a conocer a qué asuntos deben prestarles atención, qué tipos de pruebas deben hacerse, y cómo se pueden tratar los efectos tardíos, entre otros aspectos.