Editorial – Bondad y valor para criar buenas personas

Un deseo vehemente de la mayoría de los padres es hacer de nuestros hijos dignos integrantes de la sociedad y buenos ciudadanos.  Pero desear algo no basta para hacerlo realidad.  Los niños y las niñas aprenden mucho más a través del ejemplo (nuestras acciones), que de la retórica (nuestras palabras).  Es necesario actuar con constancia, bondad y valor para criar buenas personas.

La bondad, entendida como una inclinación natural a hacer el bien, es una de las virtudes humanas que han perdido vigencia frente al individualismo, la insolidaridad y la competitividad que hoy dominan la escala de valores del comportamiento humano en nuestra sociedad.

Si queremos que nuestros hijos lleguen a ser buenas personas, debemos recordar que en el proceso de crianza el ejemplo arrastra y que los niños captan y asimilan las vivencias y actitudes del medio familiar en que discurre su crecimiento y desarrollo.  Con toda razón afirma Robert Coles, un estudioso de esta temática, que “el niño es un testigo; es un testigo siempre atento a la moral de los adultos o a la falta de ella”.

El testimonio de vida de los padres y  demás adultos significativos deja una huella profunda en el ser y el hacer de los niños,  que se traducirá, en el mejor de los casos, en un comportamiento fundamentado en obrar bien, donde la rectitud, la generosidad y la compasión tipifiquen la bondad, esto es, la tendencia de una persona a hacer el bien.

Aquellas cualidades que cada padre o madre anhelan  de su hijo no surgen de la nada.  Se forman lentamente, según el ritmo del desarrollo individual, y se fortalecen mediante un ambiente favorable donde el niño aprecie la necesaria congruencia entre la pauta y la acción en el comportamiento de sus progenitores.

Si hacia el interior de cada familia, estructura básica de la sociedad, propendemos por la transmisión y el fortalecimiento pleno de los valores considerados fundamentales como la bondad (en el respeto y consideración por sí mismo y por los demás) podremos esperar un mundo diferente para nuestros hijos.

Cuenta Robert Coles en su libro “La inteligencia moral de los niños”, que al gran novelista Henry James un sobrino le preguntó qué debía hacer con su vida,  cómo vivirla.  “Existen tres cosas importantes en la vida humana. La primera es ser bondadoso.  La segunda es ser bondadoso. Y la tercera es ser bondadoso”, respondió el escritor.

Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra puericultor