¡Bibliocirco! Una alternativa creativa para la promoción de la lectura

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La lectura en los niños no debe ser un “deber” o una “obligación”, sino un motivo de diversión. En Bibliocirco, los pequeños, además de encontrar un lugar que los invita a leer, también hallan magia, personajes fantásticos y una manera de divertirse en familia. 

Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez
Comunicadora social de la UPB
Candidata Magíster en Estudios Humanísticos de EAFIT 

  • Acto 1: cuatro artistas salen al redondel. El escenario: una carpa azul. Fingen ser torpes y no saber lo que hacen; pero son flexibles, hábiles intérpretes del absurdo. Cada vez que necesitan planear un nuevo acto se reúnen en una esquina, “escondidos”, y consultan las páginas de un libro. Leen antes de que siga la función.
  • Acto 2: desde las graderías, donde se sientan los padres de familia (los niños se acomodan abajo, en el piso), sale un mimo clown ‘viajero’ con una maleta gigante decorada con mariposas de colores.

El equipaje es muy pesado, parece que el ‘viajero’ no puede con él. Con “mucho esfuerzo” –pantomimas– logra llegar al centro del escenario y lo descarga. Sin suerte trata de levantar- lo de nuevo y, con el propósito de hacerlo más liviano, mete la mano para sacar algo y… cuando todos piensan que saldrán cosas inmensas, aparece un pequeño libro, con un corazón rojo en la portada.

Ahora el mimo puede levantar la maleta con facilidad.

Se descubre el simbolismo detrás del acto: el libro tiene todo el peso, el libro es el equipaje mismo, el libro es la gran posesión del ‘viajero’, quien no es más que el mismo ser humano en el tránsito de la vida.

El mimo parece leer, comienza a jugar con sonidos y palabras, y transforma el librito en un diccionario imaginario, cuyos términos va representando en escena. Abre una página y estimula a los niños para que busquen y encuentren sonidos en los ecos de su mente: “Con la ppp, con la mmm, con la rrr”. El circo se llena de gritos, de palabras ¡existentes e inventadas! de chicos que leen un texto imaginario, nunca escrito; de pequeños espectadores que ni siquiera saben leer y allí están: ¡leyendo!

Hubo otras actuaciones en escena: los caballos humanos, un hombre sin cabeza…

Pero el último acto es el más significativo: el momento en que los niños llegan al núcleo familiar y les dicen a sus mayores: “Léeme un libro”.

Y es que el hilo conductor del Bibliocirco es uno solo: leer; la lectura como fuente de diversión.

¿Qué es el Bibliocirco?

“No seas tan mala mamá, lleva a tus hijos a circos con elefantes y tigres: ¡no a un Bibliocirco!”, me escribió un amigo desde Alemania, cuando le conté que había estado con mis niños en esta actividad promotora de lectura, en la cual, efectivamente, no hubo elefantes ni tigres.

¿El Bibliocirco es una biblioteca en una carpa? ¿Es un campo de entrenamiento para que los niños lean como criaturas adiestradas? ¡No! Nada más lejano de la realidad.

El Bibliocirco tiene elementos comunes con otros circos: su ambiente es festivo, sus actos ocurren dentro de una carpa gigante y allí se va con el propósito de divertirse.

Mientras desde el Jardín Botánico Medellín se convertía en una “ciudad para leer”, la Alcaldía de Medellín, Comfenalco Antioquia y la Fundación Ratón de Biblioteca, buscaban la participación activa de los niños, y por eso dieron vida a una nueva versión del Bibliocirco: un lugar para conocer nuevos escritos y autores, disfrutar de espectáculos teatrales y escuchar cuentos.

Definido por sus promotores como “un espacio que fusiona la lúdica con el aprendizaje por medio de la lectura”, el Bibliocirco invita a leer y presenta magia, personajes fantásticos y espacios para divertirse en familia, como el Museo de Alicia en el País de Las Maravillas. Durante el show, de entrada gratuita, fue claro que una gran parte de los niños asistentes apreciaban “el gran espectáculo de su infancia”, un día para nunca olvidar.

Todos queremos que nuestros hijos sean grandes lectores y que construyan mundos propios, paralelos, a través de la lectura. Que jueguen con su imaginación.

Sin embargo, para motivarlos, hay acciones complementarias a la de leer para ellos, acompañarlos en sus lecturas y darles un ejemplo lector. La creación de entornos lectores es fundamental: rodearlos de libros en la casa, conversar sobre historias leídas, asistir a eventos que inviten a la lectura… dibujar el hogar, el colegio, la ciudad como lugares ideales para leer. Dejemos de presentarles la lectura a nuestros hijos como un “deber” o una “obligación”. Leer es diversión. Un entorno lector asegura que mientras nuestros hijos tengan un libro a la mano nunca sentirán el peso de la soledad.