Beneficios de la lectura

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Los niños, como cualquier persona, tienen sentimientos. Ellos sienten amor, odio, tristeza, alegría, envidia, rencor, culpa, miedo.  El tener estos sentimientos es una reacción normal de todo ser humano y los mismos no son ni buenos ni malos, simplemente hacen parte de la vida, están ahí. Lo esencial está en que a los niños se les den elementos que les permitan identificar, canalizar, expresar y resolver esos sentimientos y ponerlos en armonía con su vida y con el ambiente familiar y social en el que viven.

Hay situaciones especiales en las que algunos de estos sentimientos emergen con más fuerza: la enfermedad, un accidente, la separación de los padres, la muerte de un ser querido el, cambio de escuela o colegio, la ruptura de una amistad, la llegada de un hermanito, la pérdida del año escolar, la exclusión del equipo…

En estas circunstancias, como lo afirma el psicoanalista Bruno Bettelheim, los niños se sirven de las imágenes de los libros y de los personajes imaginarios de los cuentos para encauzar sus emociones, organizar sus conflictos y preocupaciones, pues ven en ellos sujetos que han pasado por las mismas o similares situaciones y salen avantes. Los libros y el relato les dan a los niños la oportunidad de recrearse con la palabra, “con el espacio, donde la realidad psíquica y la realidad exterior se confunden”.

Por su propia condición, los niños son incapaces de enfrentarse a las vicisitudes psicológicas propias de su desarrollo (el complejo de Edipo, el egocentrismo, la necesidad de ser amado, el miedo a creerse despreciable, a ser abandonado, a la muerte, etcétera) solo con el uso de la razón, por lo que necesitan de una herramienta que les ayuden a manejar sus impulsos inconscientes. Es aquí donde entran en juego la literatura, los cuentos y el relato.

Es evidente entonces, que los cuentos de hadas y los relatos les plantean claramente a los niños sus angustias existenciales, pero su acción no para allí, pues les ofrecen solucione que están a su alcance al darles imágenes que les hablan directamente a su inconsciente, de tal suerte que sus problemas se hacen comprensibles para ellos, resolviéndolos de manera adecuada.

¿Cómo lo logran? Ordenando sus contradicciones, sus dilemas (amor-odio, alegría-tristeza, venganza-perdón), transfiriéndolos a un personaje del cuento, con lo que disminuye grandemente la carga emocional que estas contradicciones les ocasionan.  Así, por ejemplo, sus deseos se expresan por medio del hada buena; sus impulsos destructivos, con la bruja malvada; sus temores, con el lobo hambriento; los celos, con un animal que le arranca los ojos a sus rivales…Pero las hadas y los príncipes son más poderosos que las brujas y los ogros, y  casi siempre terminan ganándole a estos.

Luis Carlos Ochoa Vásquez

Pediatra puericultor

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