Ayude a su hijo a hacerle frente a la vida

opinan
0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×

El sueño de todo padre es criar niños perfectos, que no tengan preocupaciones y que lleven una vida encantadora, feliz y exenta de dolor y penas. Soñamos con mantener a nuestros hijos libres de pérdidas, sufrimientos y peligros. Pero, aunque esto fuera posible, ¿realmente estaríamos ayudándolos de este modo?

Si queremos que nuestros hijos experimenten el mundo en plenitud, con todo su dolor y –afortunadamente– con todas sus alegrías, nuestra meta debe ser fomentar en ellos la entereza. Entereza es la habilidad de superar los retos y vivir en una realidad que no es perfecta, procurando seguir hacia adelante con fe y esperanza. Continúe leyendo para saber cómo puede ayudarle a su hijo a adquirir entereza y también a manejar el estrés.

Ingredientes de la entereza

Todos los niños tienen habilidades y fortalezas que les ayudan a hacerle frente a la vida diaria. Como padres, podemos fomentar dichas fortalezas y desarrollar la entereza de nuestros hijos.

Pero ¿cuáles son los ingredientes de la entereza? Son siete componentes esenciales que están interrelacionados:

  • Competencia: la habilidad de sortear las situaciones efectivamente.
  • Confianza: la sólida creencia en las habilidades propias.
  • Conexión: los lazos cercanos con familiares, amigos, escuela y comunidad que les dan a los niños un sentido de seguridad y valor para prevenir que busquen alternativas destructivas
    al amor y la atención.
  • Carácter: un sentido fundamental del bien y del mal que ayuda a los niños a tomar decisiones sabias, contribuir al mundo y convertirse en adultos estables.
  • Contribución: cuando los niños comprenden que el mundo es un mejor lugar porque ellos están en él, que tomarán acciones y decisiones a favor de este. También adquirirán un sentido de propósito que los ayudará en los retos futuros que se les presenten.
  • Capacidad de amoldarse: los niños que aprenden a sortear efectivamente el estrés están mejor preparados para superar los retos de la vida.
  • Control: cuando los niños se dan cuenta de que pueden controlar sus decisiones y acciones, es más probable que tengan lo que se necesita para recuperarse.

Cómo fomentar la entereza

Los padres son la principal fuente de amor, apoyo y guía para sus hijos, por lo que tienen el mayor efecto en cuanto al desarrollo de la entereza. He aquí cómo puede lograr la diferencia:

  • Darles amor. Para ser fuertes, sus hijos necesitan amor, seguridad absoluta o una profunda conexión con al menos un adulto.
  • Dejarlos actuar. Para que sus hijos aprendan, a veces lo mejor es quitarse de su camino y permitirles sortear las situaciones por su cuenta.
  • Esperar lo mejor. Los niños responden a las expectativas que hay en torno a ellos, así que hágales saber que usted espera que sean individuos amables, bondadosos y emprendedores.
  • Escuchar a sus hijos atentamente es más importante que cualquier discurso que les diga. Esto se ajusta tanto a las situaciones rutinarias como a los momentos de crisis.
  • Dar un buen ejemplo. Nada de lo que usted diga es tan importante como lo que los niños vean que usted hace día a día.
  • Un niño puede dar pasos positivos solo cuando tiene la confianza para hacerlo. Esa confianza la adquiere cuando tiene razones sólidas para sentirse competente.
  • Enseñarles. Si los niños generan la fortaleza necesaria para superar los retos, sentirán que pueden controlar lo que les ocurre. Al enseñarles a sus hijos a adquirir una amplia gama de estrategias positivas para sortear las dificultades, los preparará para superar casi cualquier cosa y serán mucho menos propensos a ensayar muchas de las conductas riesgosas que tanto tememos.

Estrategias para amoldarse: manejo del estrés

Los adultos nos enfrentamos al estrés de diversas maneras, desde estrategias efectivas, como el ejercicio, la meditación, las caminatas largas y el dejar de trabajar horas extras o en los fines de semana, hasta maneras menos efectivas, como usar calmantes, fumar o tomarse otra copa de vino.

¿Cómo asumen los niños el estrés? Dependiendo de la edad y del temperamento, algunos niños se retraen, se enfadan o se aíslan, mientras que otros actúan agresivamente, contestan mal y tienen rabietas. Los niños mayores podrían recurrir a mecanismos que ven usar a sus compañeros, tales como fumar, consumir drogas, pelear, tener actividad sexual, adquirir trastornos de alimentación, automutilarse e involucrarse en delincuencia. Los adultos suelen ver estas actividades como problemas de conducta y subestiman la cantidad de estrés que los niños y jóvenes tienen que vivir hoy día. En realidad, estas conductas negativas a menudo son intentos por contrarrestar el estrés, esquivarlo, ignorarlo y querer que desaparezca.

Cuando los niños están estresados, su primer impulso es liberarse de la molestia. No se sientan a pensar racionalmente en cuál es el mejor modo de hacerlo. Encuentran alivio actuando impulsivamente o siguiendo el camino más apto para ellos, es decir, el que ven que otros chicos siguen. Muchos niños y jóvenes simplemente no conocen alternativas más sanas y efectivas. A menos que los orientemos hacia formas positivas de aliviar y manejar el estrés, escogerán las conductas negativas de su compañero o de la cultura que absorben a través de los medios de comunicación. Quedarán atrapados en un ciclo de métodos negativos y conductas riesgosas, como usar alcohol o drogas, para aliviar el estrés que sienten. Tenemos que ayudarlos a evitar ese ciclo.

Signos de estrés

Los siguientes son algunos de los signos comunes de estrés en los niños. Tenga en cuenta que muchos niños y adolescentes presentan algunos de ellos y, sin embargo, están bien. Pero, en algunos casos, estos signos indican la necesidad de ayuda profesional.

  • Bajo rendimiento escolar.
  • Problemas de sueño.
  • Pesadillas
  • Retorno a conductas menos maduras (por ejemplo, chuparse el dedo o tener rabietas).
  • Volver a manifestar ansiedad de separación.
  • Mojar la cama.
  • Irritabilidad, arranques de ira o rabietas.
  • Desconsuelo
  • Cambio en los hábitos de alimentación.
  • Enojo
  • Aislamiento o retraimiento.
  • Pérdida de amigos.
  • Nuevo círculo de amigos.
  • Cambio radical en el modo de vestir.
  • Síntomas físicos, como, por ejemplo, dolor de estómago, dolor de cabeza, fatiga o dolor de pecho (en estos casos es importante ver al pediatra antes de asumir que se trata de síntomas de estrés).
  • Faltar a la escuela debido a síntomas frecuentes.
  • Uso de drogas, alcohol o cigarrillos.

Plan de 10 puntos para manejar el estrés

Las personas que utilizan una amplia gama de estrategias para enfrentar los problemas pueden tratar el estrés con más facilidad. El siguiente plan está diseñado para adultos y niños. Recuerde que, cuando usted demuestra estrategias saludables para sobrellevar el estrés, los niños aprenden de su ejemplo.

 

  • Definir cuál es el problema y hacerlo manejable. ¿Cuál es la causa de estrés, qué efecto tiene en usted y cómo puede resolver el problema? Aprenda a dividir el problema en partes más pequeñas y manejables.
  • Evitar las cosas que le desaniman. Si enseñamos a los niños a identificar a la gente que los frustra o los molesta, los lugares que suelen ocasionarles estrés y las situaciones que lo provocan o intensifican, aprenderán a evitar esas fuentes de estrés.
  • Dejar que algunas cosas pasen. La gente que gasta energía preocupándose por lo que no se puede cambiar no tiene suficiente energía para arreglar lo que sí se puede.
  • Hacer ejercicio. Cuando la gente realiza una actividad física, se mantiene saludable, piensa con mayor claridad y maneja el estrés, porque el ejercicio emplea la energía de este.
  • Aprender a relajar el cuerpo. Las personas que emplean ejercicios de respiración profunda, cambios en la postura corporal y otras técnicas de relajación, tales como yoga y meditación, saben controlar el estrés.
  • Comer bien. Un cuerpo sano nos ayuda a manejar el estrés.
  • Dormir bien. El dormir lo suficiente de forma consistente es esencial para gozar de buena salud y mantener el estrés a niveles manejables.
  • Tomar vacaciones instantáneas. Imagine un lugar especial cada vez que necesite escapar de un momento de estrés. Actividades como leer, caminar en medio de la naturaleza, dedicarse a algún pasatiempo o darse un baño de tina tibio son una especie de vacaciones instantáneas.
  • Liberar las emociones. A menudo bloqueamos las emociones pensando que podremos asumirlas más adelante. Pero, en muchos casos, el más adelante nunca llega. Cree conductas de escape para los sentimientos y las emociones, como el arte o la música, hablar de lo que siente con alguien en quien confíe, escribir sus sentimientos en un diario, rezar, meditar o simplemente reír o llorar.
  • Hacer del mundo un lugar mejor. Cuando aportamos algo a nuestras comunidades, nuestros propios problemas toman otra perspectiva y podemos adquirir un sentido de propósito.

Tenga en cuenta…

  • Al elegir estrategias de este plan, seleccione aquellas que crea que serán efectivas para usted, no las que cree que impresionarán a alguien más.
  • El plan no puede ser impuesto a los niños. Para que sea efectivo, ellos tienen que acogerlo. Si sus hijos no se adaptan a una estrategia, ensaye otra.
  • ¡No provoque estrés con este plan parar manejar el estrés! Los niños no tienen que estar expuestos a cada punto del plan para llegar a tratar el estrés exitosamente.
  • Estos puntos son sugerencias que usted puede adaptar a sus hijos y a usted mismo. Nadie pretende que alguien los ponga en práctica todos a la vez.

Obtenga ayuda

Hasta las personas más equilibradas llegan a su límite de vez en cuando. Esto no es un signo de debilidad de parte de nuestros niños ni es un signo de que seamos malos padres.

Cada vez que sienta que sus hijos estén agobiados, el primer paso es recordarles que usted está ahí para apoyarlos por completo. Escúchelos, abrácelos, sea su refugio, a veces deles un buen consejo, pero por sobre todo hágales saber que la situación mejorará.

Si siente que su hijo necesita más ayuda de la que usted puede darle, tenga la seguridad de que los profesionales de salud mental que trabajan con niños tienen el adiestramiento necesario para que la experiencia sea segura y hasta placentera. Pida recomendaciones al pediatra de su hijo, y después hable con el profesional para cerciorarse de que encontró a la persona indicada para su hijo.

*Adaptado del libro A Parent¬s Guide to Building Resilience in Children and Teens: Giving Your Child Roots and Wings, por Ginsburg, KR; Jablow, MM; Elk Grove Village, IL; American Academy of Pediatrics; 2006.

No deberá usarse la información contenida en esta publicación a manera de sustitución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Podría haber variaciones en el tratamiento, las cuales su pediatra podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.

aap

0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×