Autoestima y desempeño escolar

La autoestima es un sentimiento de satisfacción consigo mismo, indispensable para que el niño tenga un buen desempeño escolar. La valoración que los padres y maestros tengan del niño influirá notablemente en la valoración que él se dé a sí mismo. Además, la manera como los demás niños se comportan con él empieza a repercutir en su autoimagen.

El niño escolar debe sentirse miembro integrante e importante de la familia y la escuela, y los demás le deben demostrar que lo que él hace es valioso. Necesita del reconocimiento de sus padres, familiares, maestros y compañero.  Hay que demostrarle su importancia, con gestos, palabras, abrazos, besos y caricias; él necesita estímulos y que se le escuche con atención.. Se le debe dar la oportunidad de hacer las coas por sí mismo y animarlo, demostrándole confianza.

En la edad escolar el niño puede comprarse con sus compañeros y, por lo tanto, utilizar a otros como medida de sus atributos.  Como consecuencia de esta comparación, adquiere una imagen de sus particularidades y podrá fortalecer su autoestima, sus destrezas sociales y las relaciones de grupo.  Es en esta edad cuando incluye aspectos y características psicológicas para el desarrollo de su autoestima, así como el tipo de relaciones interpersonales.

No hay nada que estimule más a los niños que el amor del maestro.  En este sentido, la relación afectiva del primer año de escuela es decisiva para el desempeño en años posteriores; una primera experiencia satisfactoria y agradable motivará para los siguientes años; pero si esta no se da, los años siguientes los cursará por obligación o temor más que por deseo y amor.  La sensibilidad del niño al estímulo del maestro es muy grande y no necesita sino pequeños detalles, como un abrazo, un gesto aprobatorio.

En la escuela, concomitantemente con la autoestima, se construyen y reconstruyen la autonomía, la solidaridad y la responsabilidad, que le facilitan al niño tomar sus propias decisiones y lo preparan para integrarse posteriormente en una sociedad adulta.  Algunos niños a esta edad pueden tener dificultades para hacer amigos, ser más vulnerables a la influencia de los líderes negativos que promueven el matoneo escolar (byllying).  Los maestros, deben promover la aceptación de cada niño con sus diferencias, favorecer la autonomía y la asertividad en la comunicación con los otros, y no deben contribuir a conductas de exclusión, con actitudes como la indiferencia.

Miryam Bastidas Acevedo
Olga Francisca Salazar Blanco