Aprender a vivir juntos Crianza, socialización y educación para la convivencia armónica

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En Colombia hablar de convivencia y paz no solo es un tema de interés, por el proceso que se vive actualmente, sino también una necesidad ineludible. Basta ver las noticias diarias para deducir que algo más profundo está ocurriendo en la sociedad porque parece natural y normal la agresión física y verbal que abunda en las relaciones interpersonales cotidianas, así como en los ámbitos personal, escolar o comunitario.

Una respuesta a la inquietud anterior se encuentra en el texto de Unesco La educación encierra un tesoro, preparado por un equipo dirigido por el político francés Jacques Delors, en el que se hace alusión a cuatro pilares que, a pesar de tener múltiples puntos de contacto, se pueden caracterizar como:

  • Aprender a conocer: es aprender a aprender.
  • Aprender a hacer: se refiere a la creatividad, para poder influir sobre el propio entorno.
  • Aprender a ser: consiste en que, con base en el respeto, se pueda tener pensamiento autónomo, crítico, responsable y solidario.
  • Aprender a vivir juntos: significa participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas.

Aprender a vivir juntos

Según el Ministerio de Educación de Colombia, aprender a vivir juntos es “aprender a vivir con los demás, fomentando el descubrimiento gradual del otro, la percepción de las formas de interdependencia y participación, a través de proyectos comunes que ayudan a prepararse para tratar y solucionar conflictos”, esto es, según la Unesco, ™desarrollar la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia, respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz∫.

prevencion2Aprender a vivir juntos es aprender a convivir, aprender a ser buenos ciudadanos y aprender a vivir en paz, por lo que se considera que es la principal empresa de la crianza, educación y socialización contemporánea.

Para aprender a vivir juntos es necesario el aprendizaje del conocimiento de cada uno como ser, con el objetivo de favorecer la interacción con los demás y, así, trabajar por objetivos comunes. Lo anterior implica desarrollar valores y actitudes como el autoconocimiento y la autoestima, así como el desarrollo de la empatía y el aprendizaje de resolución de conflictos sin violencia, con cooperación y respeto a las diferencias. En otras palabras, el desarrollo de las inteligencias emocional y social.

Pero ¿qué tienen que ver las inteligencias emocional y social con aprender a vivir juntos?

La inteligencia emocional se refiere a la expresión de sentimientos y emociones para ser creativos. La inteligencia social, entre tanto, se caracteriza por la interacción. Una parte de la inteligencia emocional es reconocerse, esto es, el autoconocimiento como sujeto crítico, lo cual es fundamental para aprender a vivir juntos.

Aprender a vivir juntos es, por lo tanto, un asunto de crianza, socialización y educación, proceso en el cual se construye una tendencia a la buena o mala ciudadanía en tres escenarios: familia, escuela y sociedad.

En el proceso de aprender a vivir juntos es fundamental tener presente que: 1. Los límites no se ponen, se comunican; 2. Las emociones no se controlan, se gestionan, y 3. No se trata de tolerancia, se trata de respeto. Para el respeto es necesaria la escucha, pues respetar es escuchar al otro, lo cual hace parte de aprender a vivir juntos.

En el aprender a vivir juntos está implícito el concepto de tolerancia, entendido por la filósofa española Adela Cortina como “respeto activo por el otro”. Actualmente, es muy fácil observar la intolerancia en el sentido de la búsqueda del aniquilamiento del otro. En el habla popular la tolerancia es vivir y dejar vivir, por lo cual es necesario redefinir el concepto.

El escritor colombiano Julio César Londoño señala que la palabra “tolerancia” es antipática, significa “soy generoso”, “perdono”, “condesciendo”. Subraya la magnanimidad del poderoso frente al débil, de la mayoría con la minoría. Es mucho más diciente la palabra “respeto”, que invita a la reciprocidad y es perfectamente horizontal: “nos respetamos” es mucho mejor que “yo te tolero”.

Por otro lado, el filósofo colombiano Guillermo Hoyos Vásquez sostiene que “el punto de partida de una ética de mínimos es el pluralismo, no la tolerancia, pues la tolerancia es solo una transición de indiferencia y frivolidad que debe ser superada por el pluralismo. El tolerante se pregunta si el otro tiene derecho a existir, mientras que el pluralista reconoce al otro como diferente, y lo reconoce en su diferencia, pues reconocer a quien es semejante a mí no tiene ningún problema. El pluralismo es reconocimiento del otro como diferente en su diferencia; como interlocutor válido”.

Importancia de aprender a vivir juntos en la familia, la escuela y la sociedad

prevencion3No se nace sabiendo vivir juntos, se aprende a vivir juntos. En el libro La educación encierra un tesoro se menciona que la enseñanza de la ciudadanía y la democracia es, por excelencia, una educación que no se limita al espacio y al tiempo de la educación formal, por lo que es necesario que la educación, desde la infancia y durante toda la vida, forje también la capacidad crítica que permite un pensamiento libre y una acción autónoma, con la participación directa de las familias y demás integrantes de la comunidad.

Para aprender a vivir juntos en los distintos escenarios son imprescindibles, de forma transversal, la empatía y el trabajo en equipo, distinto del trabajo en grupo. El trabajo en equipo facilita el proyecto de vida familiar y hace parte de la democracia participativa, por lo que se refiere a pensarse como colectivo.

Aprender a vivir juntos en la familia

El aprender a vivir juntos en la familia tiene su mayor obstáculo en el adultocentrismo, con su falta de reconocimiento de los derechos a los niños y adolescentes, por lo cual, hay que desarrollar estrategias para que los adultos entiendan y hagan suyo que:

  • Los niños y adolescentes son los gestores, actores, de su propio desarrollo.
  • Los niños y adolescentes son titulares activos de derechos, los cuales deben ser garantizados por sus cuidadores adultos.
  • Hay que tener funciones claras en el acompañamiento de los adultos.
  • El acompañamiento se debe hacer siempre con buentrato.

Aprender a vivir juntos en la escuela

Según el médico colombiano Diego Arbeláez Muñoz, “educar para aprender a vivir juntos es un acto político, ético y estético. Político, porque convoca a los demás a participar en la sostenibilidad de un bien común y no solo de un interés particular. ˇtico, porque implica el cuidado de garantizar el aprendizaje y el bienestar de todos y no de unos pocos. Y estético, porque facilita la capacidad de ver la grandeza y belleza de cada ser humano en la dimensión de su dignidad”.

Las instituciones educativas son un espacio privilegiado para la formación en habilidades para la vida, pero, usualmente, se dedican casi que exclusivamente a la transmisión de conocimientos, descuidando, por tanto, otros aprendizajes que favorecen el proceso de interacción social, lo cual afecta el aprender a vivir juntos.

Las habilidades para la vida son la esencia de la cotidianidad de la escuela para formar sujetos en convivencia democrática y generar ambientes de protección, que significa entender la escuela como un entorno protector de niños y adolescentes, por lo cual, el perfil ideal del maestro se define como el de líder que mediante la gestión en el aula desarrolla liderazgo de procesos sociales y comunitarios. Es claro, pues, que los docentes se deben preparar en la gestión de sus emociones para acompañar a los estudiantes en la construcción de la empatía como base de la interacción social.

Según Jacques Delors, “la educación actuará como guía permanente en un camino difícil en el que cada quien tendrá que conciliar el ejercicio de los derechos individuales, basados en las libertades públicas, y la práctica de los deberes y de la responsabilidad para con los otros y las comunidades a las que pertenecen”.

Como condición para aprender a vivir juntos en la escuela se debe hacer énfasis en el respeto, pues el adulto (docente) no suele ver al niño como sujeto, por lo cual, no se le tiene en cuenta en la toma de decisiones, ya que el trabajo educativo se hace con miras a la graduación y no al aprendizaje. Esta manera de hacer las cosas es lo que se llama “educación bancaria”, ante lo cual, según el educador brasileño Paulo Reglus Freire, se debe responder con la educación en comunión.

Aprender a vivir juntos en la sociedad

Aprender a vivir juntos en sociedad como tercer escenario de crianza invita de nuevo a reflexionar sobre el respeto activo por el otro, de tal modo que el otro pueda expresarse sin que sea irrespetado, razón por la que vivir juntos en sociedad tenga que ver con:

  1. Concepto del otro: es usual que se plantee primero yo, segundo yo, tercero yo, de lo que se desprende que es fundamental tener en cuenta la otredad. Descubrir al otro tiene una doble misión, una es enseñar la diversidad de la especie humana, la otra contribuir a una toma de conciencia de las semejanzas y la interdependencia entre todos los seres humanos, todo ello teniendo en cuenta que el descubrimiento del otro pasa forzosamente por el descubrimiento de cada uno.
  2. Dignidad: valor inalienable del ser humano. Se conoce o se desconoce, se debe reconocer la dignidad del otro.
  3. La familia: delega la formación en el otro. Es necesario mejorar las relaciones internas, pues con estas se crean valores, especialmente el respeto. La familia es el nicho ecológico de los valores.
  4. Autoestima: el buen concepto de uno mismo. Dado que nadie da de lo que no tiene, esta meta de desarrollo humano integral y diverso es necesaria para una convivencia saludable con dignidad y respeto, para lo cual, cada quien debe sentirse amado y competente (capaz).
  5. Debe primar el bien colectivo, asentado en el desarrollo de la empatía, o sea, entender al otro, poder comprender su mirada, sus sentimientos y su actuar, para poder respetarlo.
  6. Diálogo: actitud empática con el otro, que es la base para vivir en paz, pues la empatía es la base del respeto al otro y de la interacción social.
  7. Incentivar sobre educar en valores: cuáles son sus significados y cómo actuar coherentemente con ellos.

Recomendaciones

Los análisis acerca de aprender a vivir juntos necesariamente llevan a hacer recomendaciones de distinta índole que tienen como elemento fundamental el que los cuidadores adultos de los niños y adolescentes tienen que ser, necesariamente, excelentes modelos dignos de imitar, lo cual se explicita muy bien en la frase de la socióloga estadounidense Kathleen Casey Theisen: “La mayoría de los niños oyen lo que los adultos dicen, algunos hacen lo que los adultos dicen, pero todos hacen lo que los adultos hacen”.

Si se tiene en cuenta que la labor puericultora por excelencia es el acompañamiento con prácticas tendientes a la construcción de buena ciudadanía en los tres escenarios de crianza, socialización y educación: familia, escuela y sociedad, es común que por razones de facilidad de organización las recomendaciones se asignen a cada uno de estos tres escenarios, en los cuales se construye una tendencia a la buena o mala ciudadanía.

Recomendaciones para aprender a vivir juntos en la familia

  • Establecimiento de vínculos afectivos sanos.
  • Postergación de la gratificación.
  • Desarrollar la inteligencia emocional –expresión de sentimientos y emociones siendo creativos–, y la inteligencia social –interacción con otros–.
  • Formación en gestión de emociones.
  • Desarrollo de la empatía.
  • Formación de hábitos saludables.
  • Formación en estrategias para la solución de conflictos (habilidades para la vida), de tal modo que se aprenda a resolver los conflictos sin violencia.
  • Formación en valores.

Recomendaciones para aprender a vivir juntos en la escuela

  • Establecimiento de la escuela como entorno protector.
  • Propiciar ambientes de aprendizaje democráticos y pacíficos.
  • Desarrollo de manuales de convivencia escolar en función de la garantía de los derechos de niños y adolescentes.
  • Fortalecimiento del trabajo con las familias (solución de conflictos ± convivencia).
  • Desarrollo de habilidades para la vida.
  • Participación en trabajos académicos en común.
  • Fomento de tareas de cooperación.
  • Desarrollo de competencias socioemocionales y construcción de liderazgo pedagógico.
  • Construcción de ciudadanía.

Recomendaciones para aprender a vivir juntos en la sociedad

  • Claridad en el concepto del otro –otredad–, con reconocimiento de su dignidad independientemente de su diversidad.
  • Respeto activo por el otro.
  • Fomento de la escucha empática.
  • Propiciamiento del bien colectivo.

 

Análisis colectivo

Grupo de Puericultura de
la Universidad de AntioquiaRelatores:
Astrid Elena Galeano, Beatriz Eliana Pérez y Álvaro Posada Díaz

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