Alimentación

El alimento ideal para el recién nacido es la leche materna: sale del seno a temperatura ideal, sin contaminación, siempre está lista y a la mano, trae defensas contra las enfermedades más comunes, afianza el vínculo afectivo entre madre e hijo y, además, es ideal para el crecimiento y desarrollo del niño.  La lactancia debe iniciarse desde el nacimiento, a más tardar en la primera hora de vida extrauterina, se toma mínimo ocho veces por día, sin dejar pasar más de tres horas sin alimento durante las primeras tres semanas de vida porque puede generarse hipoglucemia (baja de azúcar sanguíneo), pues los niños duermen mucho el primer mes de vida y aún no regulan bien el nivel de azúcar.

Si el recién nacido no recibe lactancia natural porque está muy enfermo, la mamá está enferma; por creencias, cultura o abandono; o simplemente porque la mamá no quiere o no puede amamantar, es necesario recomendar a los padres o sustitutos el tipo de leche que deben suministrarle al recién nacido.

A sabiendas de que el alimento materno es el ideal, se debe empoderar al cuidador en su rol, sin culpabilizar por no dar el alimento materno, y afianzar el concepto de que si no hay otra alternativa un biberón brindado con amor puede  contribuir también a satisfacer  las necesidades afectivas del niño.

Ana Cecilia Correa Hernández
Pediatra puericultora