Accidentes: ‘más vale prevenir que curar’

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Padres y cuidadores deben prestar atención a los peligros que acechan a los niños, sin sobreprotegerlos. 

Por: Ernesto Duran Strauch
Pediatra y puericultor
Universidad Nacional de Colombia

Los niños pequeños son torpes en sus movimientos y fácilmente se caen; los preescolares son un terremoto y todo el tiempo se están moviendo; los escolares son curiosos, quieren averiguarlo todo, explorarlo todo; los adolescentes son arriesgados, les gustan las cosas extremas y se sienten invulnerables. Todas estas son condiciones que corresponden a momentos del desarrollo y facilitan aprendizajes necesarios. Ante esto, compete a los adultos encargados de su cuidado, sin limitarlos en sus actividades, protegerlos ante posibles accidentes.

Los niños, si bien tienen un gran instinto de supervivencia, no tienen la capacidad para asociar riesgos; no asocian, por ejemplo, enchufes o cables con energía eléctrica, o no saben que tomar en exceso un medicamento que tiene un sabor agradable puede ser dañino para su salud. Ellos se distraen con facilidad, centrando su atención en lo que les causa curiosidad, olvidándose de todo lo demás. No saben reaccionar adecuadamente ante el peligro o su coordinación muscular no se los permite. Es necesario que padres y cuidadores tengan una actitud de actuar antes de la de prevenir. Para ello, deben agudizar sus sentidos, estar atentos a evitar todo posible riesgo, sin caer en la sobreprotección.

Si bien cada casa, cada barrio, son un mundo y tienen sus propios lugares de riesgo, es necesario que padres y cuidadores conozcan cuáles son los accidentes más frecuentes, para que puedan contribuir a prevenirlos. Los mismos niños, si conocen de estos peligros, pueden ayudar a evitarlos.

Los más frecuentes

  • Los accidentes más frecuentes son las caídas. Pueden ocurrir en la casa desde escaleras, azoteas, ventanas, butacas, camarotes o aun desde su propia altura, cuando el piso está resbaloso por alguna causa. También pueden suceder en los parques, en la escuela o en la calle. Situación similar es la de las heridas, que pueden suceder en cualquier momento, principalmente cuando los niños manipulan objetos cortantes como tijeras o bisturíes escolares u objetos de vidrio como vasos, botellas, ventanas, etc.
  • Los accidentes de tránsito con mucha frecuencia involucran a los niños, bien sea como peatones, como ciclistas o como ocupantes de los vehículos. Ellos se deben a la imprudencia de los adultos, pero también a la falta de conocimiento de los niños sobre las normas de tránsito.
  • Las intoxicaciones accidentales son un problema frecuente en los niños pequeños. Los medicamentos, los insecticidas, los detergentes, la gasolina, cualquier cosa puede ser un tóxico peligroso en las manos de un niño, pues su curiosidad los lleva a probar todo lo que encuentran.
  • La piel de los niños es más sensible que la de los adultos, por eso las quemaduras son mucho más graves en ellos. La mayoría de estas ocurren en casa, directamente con fuego o con líquidos hirvientes, pero también pueden ocurrir por electricidad. Desafortunadamente, todavía siguen presentándose quemaduras por pólvora.
  • Cuando se habla de ahogamiento se piensa en ríos, lagos, mares o piscinas; los cuales representan un riesgo para los niños, pero es necesario saber que los pequeños también se pueden ahogar en una alberca, en un tanque de agua o incluso en la tina de baño. Dos minutos sumergidos en el agua pueden ser fatales para un niño.
  • Los más pequeños, dado que tienen vías aéreas también muy pequeñas,
    se pueden ahogar con cualquier cosa que se lleven a la boca: botones, monedas, pastillas, joyas, maní, nueces… en fin. Por eso, los juguetes que tienen partes pequeñas dicen en su empaque que no son recomendados para menores de tres años.
  • A los niños las armas les pueden despertar curiosidad, por eso tenerlas en casa es exponerse a graves consecuencias, en especial, si están en un lugar donde los niños las pueden alcanzar.

Recomendaciones

  • Hablen con sus hijos sobre los riesgos de accidentes que existen. Cuando ocurra un accidente, traten de que reflexionen y aprendan al respecto. Enséñenles a ser cuidadosos y responsables.
  • Establezcan, respeten y hagan respetar las normas de seguridad, explicando siempre por qué hay que cumplirlas.
  • Sean modelo de prevención como muestra de que la mejor manera de aprender es con un buen ejemplo.
  • No dejen niños pequeños solos en casa, debe haber siempre un adulto responsable cerca. No los dejen solos en lugares públicos o sitios congestionados. No les permitan ir a sitios peligrosos. Enséñenles en la medida de sus capacidades a desplazarse por el vecindario, a conocer el entorno, a saber su teléfono y dirección.
  • Enséñenles a medida que crecen a actuar ante los peligros, a apagar incendios y a aplicar primeros auxilios.
  • No les asignen tareas que no son capaces aún de hacer, como cuidar a sus hermanitos, cocinar o manipular herramientas.
  • Examinen periódicamente su casa y alrededores en búsqueda de posibles riesgos. Arreglen o cambien equipos defectuosos y vidrios rotos, entierren bien las puntillas, limen las aristas o superficies cortantes.
  • Usen rejas de seguridad en las escaleras. Mantengan sillas y otros muebles alejados de las ventanas. No permitan el acceso libre a azoteas y terrazas. Aseguren cierres de ventanas y balcones. Eliminen pronto y de manera segura los vidrios rotos, juguetes defectuosos, latas, trozos de madera y otras cosas que puedan hacer daño.
  • No los dejen correr con objetos en la boca, botellas u objetos cortantes en la mano.
  • No les permitan usar herramientas como planchas, taladros, podadoras, etc., sin conocer bien sus funciones y tener la edad adecuada.
  • No les den a los niños pequeños alimentos con los que se puedan atorar, como uvas, maní o mazorcas completas; ni dejen a su alcance objetos pequeños como alfileres, monedas o botones.
  • Instrúyanlos sobre los peligros de introducirse objetos pequeños en la boca, nariz, oídos o genitales.
  • No les pongan anillos, pulseras o collares a los niños pequeños.
  • No permitan que se acerquen a la estufa, ni que manipulen cosas calientes. Los mangos de los utensilios deben estar lejos de su alcance. Mantengan fósforos, encendedores y gasolina alejados de ellos. No permitan que acerquen sus dedos a las tomas de energía, y manténgalas cubiertas con muebles o protectores. No les den ninguna clase de pólvora. No permitan que estén solos en habitaciones donde haya velas o fogones encendidos. No fumen mientras estén con ellos. No transporten líquidos hirvientes si hay niños cerca.
  • Guarden las medicinas, venenos, detergentes y artículos de limpieza en recipientes claramente marcados y en lugares donde no puedan alcanzarlos.
  • Los ácidos, la cal, la lejía y cualquier sustancia cáustica se deben mantener bajo llave.
  • Mantengan objetos cortantes como cuchillos, machetes, tijeras, y objetos punzantes como agujas, anzuelos y espinas, lejos de su alcance. Guarden las botellas de vidrio en un lugar seguro. Pongan las plantas punzantes o espinosas en lugares protegidos.
  • Supervísenlos cuando están jugando cerca del agua. Mantengan tapados los estanques o depósitos de agua. Si viajan en bote utilicen salvavidas. Enséñenles a nadar cuando sean pequeños. No dejen a los niños pequeños solos en el baño.
  • Mantengan ventilados lugares donde se pueden acumular gases, como el sitio donde están el calentador o la estufa. No dejen el carro encendido en garajes cerrados.
  • Enséñenles a cruzar las calles por los sitios indicados mirando hacia ambos lados. Edúquelos sobre las señales y normas de tránsito. Siempre que suban a un carro póngan- les el cinturón de seguridad; no les permitan ir en el asiento de adelante ni en el platón de una camioneta. Respeten las señales de tránsito y manejen con precaución.

    La bicicleta y los patines deben ser del tamaño apropiado y estar en buenas condiciones mecánicas. Enséñenles a usar el casco y las demás medidas de protección y a utilizar las vías apropiadas. No los dejen jugar solos en sitios de tránsito vehicular. No permitan que vaya más de un niño por bicicleta.

    • No tengan armas de fuego. Si las tienen, estas deben estar descargadas y bajo llave, así como la munición guardada separadamente. No las limpien ni reparen delante de los niños.

    • No tengan en casa animales salvajes ni domésticos mal entrenados. Algunas razas de perros no son convenientes en los lugares donde hay niños.

    • Mantengan en casa un botiquín de primeros auxilios, así como un extintor de incendios. Tengan a mano los teléfonos de urgencia y enséñenselos a los niños.

    • Si bien es importante protegerlos, hay que evitar caer en el exceso de impedirles hacer las actividades adecuadas para su edad. Para ellos es fundamental explorar su medio y adquirir habilidades físicas; la clave está en permitírselos manteniendo unas buenas condiciones de seguridad.