A propósito del viaje de los niños en avión, sabía usted que:

 

 Por: Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra puericultor

 

Basados en la publicación de la neumóloga pediatra argentina Verónica Aguerre (http://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2012/v110n1a16.pdf), describiremos algunos riesgos y previsiones para considerar en los niños, como usuarios del transporte aéreo:

 

  • Mientras menor sea su edad, los niños tienen mayor susceptibilidad a la disminución de la concentración de oxígeno en el aire inspirado (hipoxia).

 

  • A pesar de que los aviones comerciales vuelan a una altura  real entre 9.000 y 12.000 metros, sus cabinas están presurizadas durante el vuelo a una presión equivalente a una altitud de 1.525 a 2.440 metros sobre el nivel del mar.
  • Lo anterior equivale a respirar una concentración de oxígeno menor a la que se respira a nivel del mar; esto representa una saturación de oxígeno en la sangre entre 85 y 91%.

 

  • Un estudio realizado en niños sugirió que los vuelos más prolongados pueden asociarse con un aumento del riesgo de desaturación de oxígeno, que no tendría mayor repercusión en lactantes y niños sanos, pero sí en aquellos con enfermedad respiratoria.

 

  • En los recién nacidos de término, se recomienda esperar una semana después del nacimiento antes de viajar en avión, con el fin de asegurarse de que el niño es sano.

 

  • Los lactantes prematuros con o sin historia de enfermedad respiratoria que no alcanzaron el término, deberían contar con disponibilidad de oxígeno en el vuelo y recibirlo de 1-2 litros por minuto en caso de ponerse sintomáticos o presentar disminución en la oximetría de pulso en vuelo a menos de 85%.

 

  • Los pacientes oxígeno-dependientes a nivel del mar, deberían duplicar el flujo de oxígeno durante el vuelo. El oxígeno gaseoso administrado por las aerolíneas tiene un flujo fijo de 2 o 4 litros por minuto.

 

  • Hay que tener en cuenta que no se contempla la provisión de oxígeno en el aeropuerto y en las escalas de viaje; razón por la cual, se deben prever los requerimientos relacionados con estos tiempos de espera que pueden ser prolongados.

 

  • Por último, considera la autora, es primordial que se optimice en el paciente su tratamiento de base (como, por ejemplo, corticoides inhalados, broncodilatadores, etc.).