A propósito de ‘Padres conscientes. Educar para crecer’, sabía usted que:

Es un libro escrito por Shefali Tsabary, doctora en Psicología Clínica y reconocida experta en mindfulness (conciencia plena), que representa una interesante combinación de enseñanzas alrededor de la crianza, provenientes tanto de la psicología oriental como la occidental y que cuenta con el Dalai Lama como autor de su prólogo.

 

A continuación, compartiremos con los lectores algunas de sus reflexiones más trascendentes:

  • La crianza consciente de los hijos materializa nuestro deseo de experimentar la unión inherente a la relación padres-hijos, que es una asociación, y además de un carácter muy diferente de la dominación que, por lo general, ejercen los padres.
  • Por esta razón, la experiencia parental no es la de los padres frente al hijo, sino la de los padres con el hijo.
  • El estilo parental consciente tiene que ver con escuchar a los niños, aceptar su esencia y estar plenamente presentes, también tiene que ver con poner límites y aplicar disciplina. De ahí que educar de forma consciente no tenga nada de permisivo.
  • El papel de los padres no consiste en dictar, sino en respaldar el desarrollo del ser consustancial del niño. Por eso, si deseamos conectar con niños de cualquier grupo de edad, hemos de encontrar una forma de ajustarnos a su energía emocional.
  • La paternidad y la maternidad proporcionan muchas ocasiones en las que se enfrentan la cabeza y el corazón, con lo que educar a un niño se parece a caminar por la cuerda floja. En cada momento podemos ser determinantes, alimentar o paralizar.
  • Si tienes un hijo, es fundamental comprender que no estás criando a un mini yo, sino a un espíritu que palpita con su propia firma. Por esa razón, es importante separar quién eres tú de quiénes son cada uno de tus hijos.
  • Al margen de cómo se manifieste, la esencia de los hijos es pura y afectuosa. Ellos no tienen intención de provocarnos; son quienes son, simplemente.
  • Ser padres perfectos es un espejismo. No existe el progenitor ideal, como tampoco existe el hijo ideal.

Por: Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra puericultor

*Fuente:  Tsabary, Shefali. Padres conscientes. Educar para crecer. Grupo Zeta. Barcelona, 2010.