A propósito de ‘Las pequeñas memorias’, sabía usted que:

Por: Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra puericultor

Es un libro del escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura, donde describe algunos recuerdos de su infancia que marcaron su vida de escritor e intelectual. En esta oportunidad, queremos compartir con nuestros lectores algunas de sus ideas y vivencias que consideramos más trascendentes:

  • Déjate llevar por el niño que fuiste.
  • Me interesa conocer la relación con ese niño que fui. Ese niño que está en mí, siempre lo ha estado y siempre lo estará.
  • Yo no pasaba de ser un adolescente desmadejado, lleno de dudas y certezas, pero tan poco consciente de unas como de las otras.
  • Los sentimientos no se gobiernan, no son cosas de quitar y poner de acuerdo con las conveniencias del momento, menos todavía si, por la edad, es un corazón desprevenido y exento lo que llevamos dentro del pecho.
  • No sé cómo lo percibirán los niños de ahora, pero, en aquellas épocas remotas, para la infancia que fuimos, nos parecía que el tiempo estaba hecho de una especie particular de horas, todas lentas, arrastradas, interminables.
  • Sin darme cuenta iba “pescando” cosas que en el futuro no iban a ser menos importantes para mí: imágenes, olores, sonidos, brisas, sensaciones. De noche, cuando estaba apagado el quinqué de petróleo, siempre se podía distinguir por las grietas del tejado el cintilar de una estrella errante.
  • Es notoria en esta obra la inmensa admiración del autor por su abuelo Jerónimo, al que se refería como ™el hombre más sabio que he conocido en mi vida y no sabía leer ni escribir∫, y quien, según comenta, cuando tuvo el presentimiento de que había llegado el fin, “recorrió de árbol en árbol su huerto, abrazando los troncos, despidiéndose de ellos, de las sombras amigas, de los frutos que no volvería a comer”.

*Fuente: Saramago, José. Las pequeñas memorias. 1a ed. Ed. Alfaguara. 2007. Bogotá.