A propósito de ‘Guía práctica del buen trato al niño’, sabía usted que:

Por: Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra puericultor

Es un libro publicado por la Asociación Española de Pediatría (AEP), algunas de sus filiales y fundaciones asociadas, bajo la coordinación de Jesús García Pérez y Venancio Martínez Suárez, donde se analiza la práctica del buen trato a la niñez en una gran variedad de ambientes donde la vida infantil acontece, que van desde el ámbito familiar, escolar, sanitario y centros de acogida, entre otros.

A continuación, compartiremos con nuestros lectores algunos de los conceptos que consideramos más relevantes de esta interesante obra:

  • La protección de la infancia es una exigencia moral que caracteriza a las sociedades avanzadas y debe acompañarse de una auténtica cultura del buen trato, que haga posible que se vean satisfechas las necesidades para el óptimo desarrollo infantil y la posterior integración a la vida adulta de una manera sana, constructiva y feliz.
  • Para hablar de buen trato en las relaciones adulto-niño no es suficiente la ausencia de acciones o situaciones de maltrato, sino también desarrollar una manera de ser y actuar basada en el profundo respeto hacia la dignidad de los otros, que se expresa en el contacto, cercanía y cariño que promueven un sentimiento de respeto y valoración. El buen trato implica reconocer a quien tenemos al frente como un ser legítimo, un semejante.
  • La instauración del buen trato no es un resultado espontáneo, sino que requiere de una intención colectiva para incorporarlo. El punto de partida consiste en responder adecuadamente a las necesidades infantiles de cuidado, protección, educación, respeto, empatía y apego. Esta conducta no requiere actos heroicos, sino que se va construyendo en lo cotidiano a través de múltiples pequeños gestos de cuidado, consideración y afecto.
  • Para el logro de lo anterior, los padres deben conocer y comprender las características evolutivas y de comportamiento de sus hijos a una determinada edad, para ajustar así sus expectativas sobre lo que pueden esperar de ellos: sus logros, limitaciones y las responsabilidades que ellos pueden asumir en cada momento.
  • Se requiere por parte de los padres y demás cuidadores en su relación con los niños, el empleo de un tono amable, pero firme, respetuoso, no violento, no ofensivo ni culpabilizador, lo que constituye la esencia de la llamada “comunicación asertiva”.
  • En lo referente al buen trato en las instituciones educativas, se debe enseñar a convivir, porque la convivencia no viene programada en los genes, sino que hay que aprenderla y construirla en la interacción diaria con las demás personas.
  • Por último, en el reconocimiento del buen trato como una responsabilidad colectiva, cuando logremos que un niño se sienta querido, seguro y valorado tal y como es, conseguiremos que este cuente con estrategias para afrontar a lo largo de su discurrir vital las situaciones difíciles relacionadas con su vida diaria, su desarrollo y sus eventuales problemas de salud.

*Fuente: García P. Jesús y Venancio Martínez Suárez. Guía práctica del buen trato al niño. IMC ed. 2012. Madrid.