A propósito de El niño difícil de criar *, sabía usted que:

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Es un libro escrito por Stanley Turecki, profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina Mount Sinai (EE. UU.), y Leslie Tonner, donde analizan la situación de aquellos niños con características temperamentales que hacen difícil el proceso de crianza y que despiertan en sus padres angustias y preocupaciones. A continuación, compartiremos con nuestros lectores algunas consideraciones contenidas en dicha obra, que pueden ser de utilidad para muchos padres de familia:

» El temperamento es el estilo de comportamiento natural e innato de cada individuo. Es el cómo del comportamiento y no el porqué. El tipo de temperamento se puede diferenciar en los niños muy tempranamente.

»          Las estadísticas demuestran que hasta un 10% de niños normales pueden catalogarse como difíciles. Se considera que un niño es difícil cuando su temperamento ha sido así desde el nacimiento, no en los últimos tiempos.

» El temperamento del niño influye en la conducta y en la actitud de los padres, de la misma forma que los padres influyen en los niños. Lo ideal es que exista un buen ajuste entre el manejo parental y el temperamento del niño.

» No hay ninguna relación entre temperamento e inteligencia. Los niños difíciles pueden tener desempeño intelectual bajo, regular o superior.

» La autoridad que los padres han intentado imponer con los niños difíciles, casi siempre es ineficaz. Dicen “no” más de lo necesario, se enredan en luchas de poder, se bajan a nivel del niño y recurren a los gritos, las amenazas y los golpes.

» A veces los padres reaccionan a todo lo que el niño hace y esto complica más las cosas.

» Al confrontar una conducta inadecuada los padres deben establecer contacto visual con el niño y dirigir sus amonestaciones sobre dicho comportamiento y no sobre la persona.

» Hay que evitar que el niño se sienta despreciable porque se portó mal. Deben omitirse las expresiones como “niño malo” o “niña mala”. Hay que transmitirle el mensaje de que determinado comportamiento no es aceptable, pero no que él es desagradable.

Como consuelo para los padres de niños difíciles, el autor describe el caso de un niño fanfarrón, pelirrojo, que era desobediente y vivía metido en un lío tras otro; que además estaba en constante movimiento, saltando, brincando, cayéndose y lastimándose. Hubo quién también lo describiera como “hiperactivo” y “difícil”… Su registro escolar, uno de los más bajos del curso, reflejaba una historia de fracasos y mal comportamiento. ¿El nombre de este niño? Winston Spencer Churchill.

Por: Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra puericultor

*Fuente: Turecki, S. y Leslie Tonner. El niño difícil de criar. Guía para entenderlo y manejarlo. Bogotá: Norma, 1997.

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