El papel de los médicos en su prevención

El papel de los médicos en su prevención

Por: Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra y puericultor

Los estudiosos del comportamiento señalan con mucha preocupación que los integrantes de la especie humana son los únicos seres que agreden a sus crías en estado de indefensión.

El maltrato infantil es una forma de violencia ejercida contra los niños y las niñas por un adulto responsable de su cuidado y protección. Implica ello para el niño, además de la lesión física, una lesión psicológica, pues a la víctima le es imposible entender cómo alguien, vinculado afectivamente con ella, es capaz de causarle un daño tan grande.

Ante la alarmante escalada que el maltrato infantil ha presentado en nuestro país en los últimos tiempos, es importante preguntarnos como médicos qué podemos hacer frente a este desolador panorama. Un elemento fundamental para este cometido, lo constituye el ascendiente que los médicos tenemos todavía sobre las familias, que permite establecer relaciones amistosas y confiables, donde el intercambio de saberes alrededor de vivencias cotidianas de la crianza puede ser muy enriquecedor para cualificar y mejorar la logística de esta.

Si la vinculación con la familia se realiza tempranamente, permitirá identificar muchos factores de riesgo, como los inherentes al niño (discapacidad, temperamento o comportamiento difícil), a los padres (drogadicción, depresión, impulsividad y antecedentes de haber sido maltratados), o a la familia (el hogar monoparental, el estrés, la violencia doméstica o el aislamiento). Estos factores, conocidos tempranamente, podrán lograr intervenciones adecuadas y oportunas frente al riesgo de maltrato infantil.

Para el logro de lo anterior, la Academia Americana de Pediatría sugiere que durante la elaboración de la historia clínica, al realizar de rutina la revisión por sistemas, se acompañe de una anamnesis social que permita evaluar ágilmente la dinámica familiar e identificar factores de riesgo de maltrato infantil. Sabemos que la limitación de tiempo es un factor preocupante en los actuales sistemas de atención en salud, pero el fin que se busca bien vale la pena y nos debe invitar a explorar modelos innovadores para la obtención de la información de una manera asertiva.

Otro elemento importante de la prevención consiste en la instrucción a los padres sobre las diferentes fases del desarrollo infantil, lo que les permitirá entender el comportamiento que los niños presentan en las diferentes edades y evaluarlos así de una manera más justa.

Con frecuencia nos olvidamos como médicos de un mecanismo importante para construir la armonía familiar y que consiste en apoyar y resaltar las buenas acciones de los padres en el proceso de crianza, para que ellos salgan fortalecidos de nuestra consulta, con un buen nivel de autoestima y dispuestos a mejorar cada vez más en ese apasionante proceso.

Por último, un papel fundamental del médico en la prevención del maltrato infantil lo constituye la derivación ágil y oportuna a las entidades competentes (servicio social, salud mental, defensoría de menores, comisarías de familia, etc.) de todos aquellos casos que involucren un riesgo o una evidencia de maltrato, pues como en tantas situaciones del ejercicio médico, la detección temprana permitirá intervenciones oportunas que eviten en lo posible las graves consecuencias presentes y futuras que conlleva este flagelo del maltrato infantil.